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| 31 de Agosto de 2003 | |||
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Vida sedentaria y tensiones emocionales gatillan epidemia de achaques durante última década Chilenos con la columna en la mano (Jaime Salas T.)
Tan preocupante es el asuntito, que una de las principales razones que aducen las AFP para jubilar anticipadamente a un trabajador es este tipo de dolencias, las que son precedidas sólo por los achaques cardiovasculares y los diferentes tipos de cáncer. Según el dire de la Fundación Médica San Cristóbal -centro clínico donde algunas destacadas figuras del deporte, como el Chino Ríos y Fernando González, acuden en busca de una solución para sus dolores de espalda después de un torneo-, Eugenio Galilea, el problema es una epidemia en crecimiento tanto en el mundo como en nuestro país. Y no se equivoca. En Suecia, por ejemplo, el dolor lumbar afecta al 9 por ciento de la población activa, y el 14 por ciento de la fuerza laboral de Yanquilandia también anda toda calambrienta. Sólo en este último país, los gastos médicos por ese concepto bordean los 25 billones de dólares al año. Como es la primera causa de ausentismo laboral, los días perdidos en la nación del norte llegan al millón. De esa onda. Según Galilea, el atado radica en que se ha enfocado la investigación y tratamiento del mal siguiendo un modelo médico tradicional. En palabras simples, se piensa que un síntoma obedece a una causa y que una vez resuelta ésta, desaparece el problema. "En el dolor lumbar -sostiene el especialista- ese modelo ha fracasado". Dicha dolencia, según los nuevos estudios, debe ser enfrentada desde un punto de vista más integral, ya que sus causas son multifactoriales y tiene que ver más con "un estilo de vida" que como producto "de una lesión o enfermedad específica". Se sabe que los factores predictorios de un terrible dolor son: El fumar como carretonero, llevar una vida sedentaria y la tensión emocional, más que el esfuerzo o el adoptar posiciones incorrectas en el trabajo. "Por lo tanto -precisa Galilea-, continuar enfocando el dolor lumbar como se ha venido haciendo hasta ahora sólo contribuirá a agravar la epidemia, aumentando el número de consultas y de personas incapacitadas y prolongando los tratamientos". El trabajo para erradicar el mal debe hacerse conjuntamente entre cirujanos a la columna, neurólogos, neurorradiólogos, siquiatras, sicólogos y kinesiólogos, apuntó.
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