|
|
| 31 de Agosto de 2003 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
Calculan en 300 mil los fieles que llegaron a pagar sus cuitas y pedir favores a Santa Rosa ˇAvalancha humana en Pelequén! (Mauricio Valderrama)
Los fieles, en su tránsito hasta el templo mayor para pagar sus mandas a la virgen milagrera, se confundieron con los quioscos de los cientos de comerciantes ambulantes que no se perdieron la ocasión para vender sus embelecos, y con los puestos de fritanga y comistrajos varios instalados en los alrededores. Don Hipólito Fuentes era uno más de los cientos de penitentes que avanzaban de rodillas hasta los pies de la imagen. Llevaba una réplica de ella en sus manos y la mirada llena de misticismo. "Vengo a agradecerle a mi Virgencita, porque ella me salvó la vida cuando fue el golpe militar. Pensé que hasta ahí no más llegaba, pero me encomendé con toda la fe del creyente y aquí me tiene. Lamentablemente, otros compañeros cayeron y yo rezo siempre por el descanso de sus almas". Desde temprano comenzó a llegar la marea humana, la mayoría en autos, camionetas, camiones y micros. Sin embargo, muchos grupos de jóvenes se pegaron el pique a gamba limpia desde ciudades aledañas como Rancagua por el norte y San Fernando por el sur. Cantando himnos religiosos, portando cruces y flores, avanzaron por la carretera Cinco Sur en dirección al lugar de los milagros. El obispo auxiliar de la Sexta Región, monseñor Alejandro Goic, quien estaba en el santuario junto al obispo Javier Prado Aránguiz, dijo que se sentía impresionado por la cantidad de fieles que estaban llegando, pero mucho más con el impresionante espíritu de devoción con que lo hacían. Por su lado, el párroco del santuario, José Ortiz, calculó que en total se celebrarán unas 28 misas, considerando el día de hoy. Para que los pecadores y arrepentidos de última hora pudieran quedar en paz con Don Jecho, se instalaron ene confesionarios móviles, los que fueron ocupados profusamente. La Cuarta, la piadosa, también encontró a María Eugenia, quien avanzaba trabajosamente con sus rodillas laceradas y sus brazos abiertos en señal de súplica. Emocionada, contó que estaba pagando el que la Virgencita le hubiera salvado la vida a su hijo de 10 años, afectado de una grave enfermedad renal. Casos como éste y el de don Hipólito se repitieron a cada paso. Otros caminaban con velas encendidas mientras la esperma ardiendo a más de 80 grados de temperatura les caía en sus manos. Una vez pagada la manda y con el alivio por haber cumplido, la mayoría se dedicó a caminar por el sector y muchos a arreglárselas en algún lugar para darle el bajo al cocaví, consistente en sabrosos pollos fiambres, huevos duros o arrollados de chancho con harto ají. Claro que estuvieron obligados a remojarlos con bebidas o tecito, porque la zona fue declarada como "seca", cuestión que los carabineros, con personal reforzado, hicieron cumplir religiosamente. La leyenda cuenta que la imagen de Santa Rosa llegó hasta esta localidad en manos de un "cholito" peruano quien salvó de morir gracias a un milagro después de encomendarse a ella. Así fue creciendo la devoción hasta convertirla en una de las fiestas religiosas más importantes del país, junto con La Tirana, la Virgen de Andacollo y la de Lo Vásquez.
|
|