WASHINGTON (Agencias).- Un gringo que acababa de robar un banco en Erie (Pennsylvania, Estados Unidos) se mandó a cambiar para el otro mundo al más puro estilo de los kamikazes que están dejando la escoba en el Medio Oriente, luego que fuera acorralado por la policía.
El episodio dejó lelos a quienes se encontraban en las cercanías de los hechos, muchos de los cuales creyeron que se trataba de un acto de terrorismo. Sin embargo, la policía descartó esa posibilidad, luego de chequear todos los antecedentes del ladrón suicida.
Incluso, parte de los investigadores pusieron en duda que la idea del ratero haya sido suicidarse y atribuyeron la muerte a una falla de sus planes.
Las primeras reconstrucciones del hecho por parte del FBI indican que el hombre, identificado como Brian Douglas Wells, llevaba en el pecho un dispositivo explosivo. Tras asaltar un banco local, huyó en un automóvil cuya matrícula fue registrada por clientes y empleados de la entidad crediticia. De inmediato se inició una espectacular persecución que permitió que la policía rodeara a Wells. Fue en ese momento cuando, al verse rodeado y sin escapatoria, Wells habría accionado el sistema de explosivos, registrándose la violenta explosión que terminó con su vida en forma instantánea.