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| 22 de Septiembre de 2003 | |||
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Su propia fonda armó el Cacique en la ruca, al sacar a bailar cueca a los "piratas" por 4 a 1 El Colo pasó por palo ensebado a piratas
Las pifias que se dejaron caer en el Monumental eran el resultado de lo mal que estaban jugando Colo Colo y Coquimbo. No se sabía si las Fiestas Patrias habían sido demasiado regadas o ambos cuadros seguían sin encontrar la brújula. Claro, porque los albos en las últimas tres confrontaciones dejaron 7 puntos en el camino y para qué decir de los "piratas", que llevan cinco fechas sin verle el ojo a la papa. A los problemas de la supuesta caña dieciochera, al Colo se le exigía más porque entró a cambiar su suerte con dos volantes cototos: Espina y Donoso, pero igual seguían como ausentes, ya que no coordinaban jugadas ni creaban peligro. Por su parte, los "piratas" sólo le ponían bueno por su empeño, pero nada de fútbol. Por tanto, con dos equipos con un rendimiento paupérrimo no se podía esperar otra cosa que la rechifla del respetable. Y cuando más cundían las pifias llegó un córner de Donoso, que Silvio Fernández, sin saltar, le achuntó con el mate. Gol a los 33' y ahí comenzó la debacle de los coquimbanos. El cuadro de la Cuarta Región siguió en la suya: Tratar de achicar la cancha, marcar individualmente a Donoso y ver que no se juntara con Espina. Tal vez por ahí cumplió en parte la tarea, pero eso no es todo. No basta con correr y marcar, también hay que ponerle bueno cuando se tiene la pelota y esa pega parece que los nortinos aún no lo aprenden. Pues bien, como Coquimbo cumplió una sola parte de la faena, al Colo se le facilitó el camino. Esto, porque Mauricio Donoso se soltó y comenzó a tomar la manija del partido, mientras que Espina se paró un poco más atrás a tocar y Villarroel a chantar al que pasaba por su lado. Con los creadores haciendo de las suyas no quedaba otra cosa que ver cuántos goles hacían los albos y antes que marcharan al descanso llegó la pepa de Neira, con la ayuda de Italo Díaz, a los 40'. Y con el pitazo César Díaz, de penal, puso el descuento. Ya en la segunda etapa los piratas por ahí se encacharon, pero nunca para hacer pasar susto a Claudio Bravo, que fue un mero espectador de la goleada, ya que gracias a un mejor fútbol, nunca tanto para los aplausos, el Colo marcó la diferencia con las pepas de Henríquez y otra de Neira. Pudieron ser muchos más, pero "Manolete" perdió un lanzamiento penal y Ubeda no la achuntó. Pero era como mucho ante un cuadro que pareció estar en otra.
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