De muy buen ánimo y alimentándose por la boca -lo hacía sólo a través de suero-, amaneció ayer María José Pérez, pese a que la búsqueda de un órgano para reemplazar su dañado corazón aún no da resultado y cada minuto que pasa se deteriora más su ya precario estado de salud.
La muchacha de 14 años sufre de una miocardiopatía congénita que la mantiene internada en la UTI de Cardiología del Hospital Roberto del Río. El drama es que no cualquier corazón le sirve, debido a que su cavidad torácica es demasiado pequeña.
Su papi José Pérez contó que por esas cosa de la vida, la familia pensó que sería más difícil conseguir la plata para el trasplante -el que de producirse cubrirá el Auge-, que el preciado órgano que le permita a su lola seguir con vida.
Añadió que han recibido ayuda y muestras de solidaridad de todo el mundo. Incluso, como se encuentra cesante, la sucursal que el McDonald's posee en Avenida Recoleta se está cuadrando con el almuerzo y la once para él y su mujer. "De no ser así, no tendríamos dónde comer. No tenemos los medios como para ir y volver a cada rato a Batuco", remachó.