Flor de coscorrón les pegó ayer el cardenal Francisco Javier Errázuriz a los señures políticos, al afirmar que algunos son capaces de crear las intrigas más grandes, con tal de agarrar votos.
Tras participar en el seminario "Crear confianzas: una tarea pendiente", y al ser consultado sobre las actitudes por el caso Spiniak y la pedofilia, afirmó que uno de los factores que dificulta la vida cívica es la práctica de algunos políticos que "gestan confianza hacia sí mismos, sembrando desconfianza hacia otros".
Agregó que "en el tema de las recriminaciones, de no encontrar lo positivo en el otro, sino que tener una actitud más bien mezquina, yo creo que daña la imagen pública de los políticos, que les disminuye credibilidad y que daña también el ambiente de confianza en nuestro país".
Al ser consultado sobre personajes que estarían actuando bajo el principio del chaqueteo y los cuchillazos por la espalda, el cardenal no quiso lanzarse a la piscina.
"No quiero decir nunca con nombre las cosas, cada uno sabe, son distintos nombres que en tal oportunidad tienen tal proceder y en otra puede ser diferente, pero creo que hay un problema difícil", verseó.