Si de "sueños del pibe" se trata, Mauricio Pinilla no es el único que hoy se encuentra alucinando con jugar en Italia, con apenas 19 años. Con menos bombo y parafernalia que el "Golden Boy" de origen chuncho, Luis Antonio Jiménez Garcés no tiene nada que envidiarle a "Pinigol". Es más, con la misma edad que el ex ariete chuncho, "Luigi", como le bautizaron en la bota tallarinera, quizás no puede quebrarse con haber jugado en la serie mayor del calcio, pero sí con el aval de haber marcado ya 3 pepas por la Ternana, elenco que hace dos años olfateó su talento.
"Yo no me comparo con (Mauricio) Pinilla. Casi no lo conozco, pero puedo decir que quizás me ha ido un poco mejor, porque hace un tiempo que estoy siendo titular, he marcado goles importantes y mi representante me ha dicho que, si Dios quiere, el próximo año puedo ir a un grande de Italia", repasa su breve trayectoria en la tierra de las pastas este ex cadete de Palestino, que el 2001 calladito partió al Viejo Mundo y hoy es considerado por la prensa como una de las revelaciones de los potreros tanos.
- Calladito por las piedras parece que ha ido haciéndose un nombre en Italia, Luis...
- "Es la pura y santa verdad. Cuando llegué a Europa las cosas no fueron fáciles. Me probé un mes en la Ternana, luego pasé al Parma, me tuve que devolver a Chile y como a todos los que venimos a probar suerte me costó el doble ganarme la confianza del técnico".
-¿Pero tanto sacrificio valió la pena, o no?
- "De más que sí. Hace poco firmé contrato con la Ternana. Me vinculé por 4 años y puedo decir que fue lo mejor que he hecho en la vida, porque ahora gano 10 veces más de lo que nunca habría ganado en Chile".
- Mire usted, ¿y cómo son las cosas en la Ternana?
- "Tan difíciles como en la Primera División. Si bien este es un club chiquitito, porque viene de una ciudad pequeña, igual tiene una hinchada súper exigente, que te revienta al primer traspié. Lo que pasa es que desde 1973 que la institución no ha vuelto a subir a la serie de honor y hay mucha presión por lograr la meta".
- Oiga, acá salió que su nombre es grito y plata en el calcio y que lo más seguro es que el 2004 dé el salto a un "grande" ¿Es tan así?
- "Es cierto. Ya el año pasado el Inter me quiso, pero al final el interés se diluyó. Por eso, trato de no entusiasmarme tanto, pero mi representante (Sauro Catelani) me confirmó que ya han preguntado precio por mí varios equipos potentes, así que espero que ahora se dé la oportunidad".
-¿El Inter podría ser?
- "Por ahí va la cosa".
- Ahí sí que no le podría pasar nada mejor en la vida...
- "Uff, con sólo pensarlo se me pone la piel de gallina. Me he sacrificado mucho para estar donde estoy, tuve que dejar a mi hijo entre otras cosas, así que ese sería el mejor premio".
-¿No me diga que ya es papurri?
- "Es que soy un cabro bien adelantado. Mi hijo se llama Diego, tiene 2 añitos y es la luz de mi vida. Lo bueno es que ahora me vino a ver, lo que me tiene más feliz, porque desde julio que no lo tomaba en brazos".
- Pero mal acompañado tampoco habrá ha estado en este tiempo...
- "¿Por qué lo dice?".
- No sé poh. Mauricio Pinilla comentó que las italianas eran unas diosas...
- "Ahh, ya anduvo vitrineando. Es cierto que las italianas son divinas, pero no creo que las chilenas sean peores. Quizás allá las minas se arreglen menos y esa sea la gran diferencia, porque acá ves a una niña de 11 años, entera pintada, con zapatos altos, y te deja con la boca abierta".
- ¡Qué envidia! ¿así no dan ganas de volver?
- "Obvio. Pero yo quiero quedarme por la pelota, que quede claro".
-¿Ni siquiera regresaría por un llamado a la Sub 23?
- "Ese es otro cuento. Claro que espero que me tomen en cuenta. Sé que en enero es el Preolímpico y sería un sueño jugar por Chile otra vez. Así que si puede compadre, dígale al profe (Héctor) Pinto que ando mejor que nunca y goleador más encima".
- Vale, quédese tranquilo que le daremos el recado al "Negro".