Luego de que el 22º Juzgado Civil de Santiago decretara el lunes la quiebra de la Isapre Vida Plena, nombrando a Jorge Torres como liquidador de la entidad que perteneció al fenecido holding Inverlink, la Superintendencia del ramo congeló la venta de la cartera de afiliados, pese a que había un interesado en adquirirla.
Hoy, el síndico y el superintendente de Isapres, Manuel Inostroza (en la foto), decidirán si se extiende o no el giro de la compañía y esta continúa operando o, de lo contrario, procede a la ubicación aleatoria de todos sus beneficiarios en otras aseguradoras privadas de salud, tal como lo estipula la actual "ley chica" del sector.
Para su resolución, el tribunal se basó en la solicitud que en ese sentido hizo la clínica presbiteriana Madre e Hijo, a la cual la ex isapre de Eduardo Monasterio debía 200 millones de pesares.
La Súper había ordenado en octubre pasado -mediante la resolución exenta Nº 1109-, congelar la cartera de Vida plena, tras el fracaso de las gestiones tendientes a inyectarle nuevos capitales, luego que el organismo fiscalizador se viera en la obligación de intervenirla por presentar un déficit patrimonial de 1.087 millones de pesares. Trabajadores y afiliados quedaron con el tambembe a dos manos en esa oportunidad. Los primeros aseguraron que serán despedidos el próximo viernes 28.
Por su litro, Inostroza aseguró que cualquiera sea la decisión que se tome hoy, todos los pagos que la isapre tenga pendiente con sus 80 mil beneficiarios, léase reembolsos y licencia médicas, se cancelarán con cargo al fondo de garantía, de 2.955 millones de piticlines, que los dueños de la compañía debieron depositar a nombre de la entidad fiscalizadora antes de constituirse como tal.