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| 27 de Noviembre de 2003 | |||
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Lo único que salvaron fue sus argollas de matrimonio Pistoleros pelaron hasta regalos navideños a pareja de abuelitos Carlos Godoy S
El choreo afectó a Braulio Herrera Soto, de 75 años, y a su esposa, María Ercilia Morales, de 60. Ambos viven en la casa de un piso ubicada en el pasaje Los Navíos de la villa Frei. El tata estaba leyendo el diario en la mesa del living cuando vio que tres cabros, todos armados con pistolas, entraron por la puerta -que tenía a medio abrir- y lo encañonaron en la cabeza. "Me quedé piola, porque amenazaron con dispararme un tiro si gritaba", dijo el chiquillo, quien supone que los cacos saltaron un pequeño muro para meterse al patio y luego a la casa. Ningún vecino vio nada. Su esposa no tampoco, porque estaba pasando el chancho eléctrico y el ruido no la dejó escuchar. Sólo supo del atraco cuando uno de los canallas la tomó por la espalda "y me pidió que me quedara tranquilita, porque nada nos iba a pasar". Primero los amarraron de pies y manos con el cable de un alargador y los encerraron en el dormitorio. "En ese momento hicieron la primera revisión de la casa. Después regresaron y nos llevaron al baño, donde nuevamente nos encerraron. Dieron vuelta toda la pieza buscando joyas, dinero... y drogas. Sí, drogas. Nos pidieron que les entregáramos droga", relató el nonito. Cuando ya habían reunido electrodomésticos, dinero, joyas y hasta el celular que los tigritos compartían, los hampones fueron al baño para robarles las joyas. El abuelo no les aguantó la pará, se puso tieso de mechas y se negó a pasarles su argolla de casado. "Para mi el matrimonio es sagrado, mijo, así que no les pasé reninguna cuestión, igual que mi esposa. Así que se fueron con algunas especies, plata y alhajas. También se pelaron los regalos de Navidad que les habíamos a comprado a nuestros nietecitos", señaló el afectado,Uno de los hijos de la pareja, Patricio Herrera, 40 años, vive en la casa de sus padres, pero no estaba porque había salido a trabajar. Apenas supo del asalto regresó a palacio y lamentó lo sufrido por sus padres. Dijo que los patos malos la hicieron corta, porque no estuvieron más de 20 minutos en la casa. Funcionarios de la policía civil les mostraron fotos de delincuentes a los abuelos, pero no se supo si reconocieron a los antisociales, los que actuaron a rostro descubierto.
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