Por segundo año al hilo, los tatitas de Santiago se mandaron tremendo brillo, donde instalados nada menos que en pleno cucharón de la Plaza de Armas, podrán disfrutar hasta esta tarde de charlas educativas, talleres y atención médica al gratín con sólo pasearse por esos lares.
La pomada fue inaugurada por el alcalde Joaquín Lavín, quien resaltó el aporte que significan los abuelos para nuestro terruño, por cuanto no sólo en ellos hay caleta de experiencia y sabiduría, sino que se trata de personas que valen, a pesar de las canas o arruguitas que pudieran exhibir.
El evento cuenta con la participación de la Universidad Católica, a través de su Programa para el Adulto Mayor, y en su primer año de realización se marcó todo un porotazo al permitir hincarle el diente a la tarea de integrar a los viejos tercios en el quehacer cultural y deportivo de la comuna.
Por lo bajo se calculan que ayer asistieron unos 4 mil nonos a las diversas actividades, mientras otro lote similar se encargará de cerrar la feria.