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| 18 de Diciembre de 2003 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Celoso masacró a tajos al amigo de su ex polola Manuel Vega O El homicidio estremeció a la selecta clientela que tipín 04.30 horas de la madrugada estaba disfrutando de una tranquila velada y arreglando el mundo alrededor de las mesas de mármol del bar "La Sirenita", mejor conocido como "La Guarida del Tico". Se trata de un club de señores principales, gentilhombres de rancia prosapia y doncellas sin tacha que funciona en pleno centro de la capital de la provincia del Limarí. Como un aporte de La Cuarta a la educación de la barra pop, debemos aclarar que la ciudad de Ovalle, que actualmente alberga a 49.999 habitantes, fue fundada el 22 de abril de 1831 bajo el gobierno del Presidente don José Tomás Ovalle, quien sólo soltó la plata para financiar su construcción luego que los autores de la idea se comprometieron a bautizarla con su apellido. Este tipo de movidas actualmente se denomina "hacer lobby" y es una forma elegante de decir "tráfico de influencias". Volviendo al delito principal que da nombre a esta crónica, podemos decir que a la hora señalada J.L.C.A. se encontraba bebiendo junto a dos amigas cuando el grupo comenzó a ser molestado por un sujeto posteriormente identificado como C.T.V., que se instaló a armar mocha en una mesa vecina. La manzana de la discordia era M.S.P., quien sólo hace tres meses había terminado una galopante relación sentimental con el matón. Al parecer, C.T.V. sospechaba que la mujer se había convertido en la amiga con ventajas de C.T.V.. Esto, según los íntimos del fallecido, era farso, farso, de farsedad absoluta, ya que el trabajador estaba felizmente casado, era un pan de Dios e incapaz de matar una mosca. Poco a poco los ánimos se fueron calentando en el bar y de repente los dimes y diretes dieron paso a la agresión física y volaron los aletazos. De repente, en las manos del celoso apareció un puñal veneciano con empuñadura de marfil y hoja de acero inolvidable y con esta temible arma comenzó a repartir mandobles a diestra y siniestra. La mujer recibió una sobria colección de tajos, poco profundos, cerca de los pechos, pero su amigo fue prácticamente carneado por el bellaco. Según los polis, la víctima murió desangrada por tres heridas en la cabeza, dos en la garganta, dos en el brazo derecho, una en la axila y otra en el tórax.
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