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| 03 de Enero de 2004 | |||
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Aumentó número de quemados Iquique se cayó feo con control de las bengalas El caso más peludo, sostuvo el caporal de Coaniquem, Jorge Rojas, le pasó a un loco bajito que perdió su dedo anular al explotarle una bengala que manipulaba en la calle, a eso de la una de la mañana del 1 de enero. También está muy delicada una niñita de 4 años, a quien un perico tontorrón le quemó sus ojos con unas brígidas estrellitas. Según el galeno, esta alta cantidad de cabritos piteados se explica porque los guaripolas de la nortina región "bajaron la guardia" en las movidas de fiscalización, ya que no se supo de algún decomiso en el puerto, que recibe caleta de artículos importados desde los países de ojos lajados, campeones pa' los cuetes locos. Para cachar realmente qué onda pasó, Coaniquem está pidiendo, tanto al intendente, Patricio Zapata, como al alcalde, Jorge Soria, que investiguen la situación, ya que es muy extraño que allí se haya concentrado el mayor porcentaje de peques heridos. En Viña del Mar, en tanto, dos péndex resultaron perjudicados. La más grave es una lolita de 12 años a quien, como en Iquique, se le quemaron sus ojos cuando un gil le arrojó un petardo mientras jugaba en la calle. Los médicos del Hospital Gustavo Fricke creen que puede perder la visión. En la Región Metropolitana no se produjo un solo pitufo chamuscado. Tampoco hubo novedades que lamentar en los ocho carretes pirotécnicos con que se recibió el nuevo año. Como algunos carretes seguirán este wikén, el dire de Coaniquem hizo un llamado a las autoridades y a las familias a estar ojo al charqui con la venta ilegal de cuetes.
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