Una horrible muerte a cornadas, propinadas por un toro celoso y mañero, tuvo el sohuita Miguel Cofré Cofré, de 63 años, nacido y criado en los campos de villa Cubi, cerca de Quinquén, en la IX Región.
La culpa de todo la tuvo una vaca preñada que se encontraba con algunos malestares, lo que moticó la preocupación del campecha, quien de pura buena gente y para asegurar las crías se acercó a revisarla.
El toro, que había puesto lo suyo para que la vaca engordara, reacciónó de malas maneras y al ver que alguien sobajeaba el pelaje de lo que era suyo, agachó el testúz y como una verdadera máquina de guerra se abalanzó sobre el pobre hombre, clavándole los pitones varias veces por todos lados. Finalmente, lo ensartó y lanzó a varios metros de distancia de la vaca. Allí quedó su cuerpo desarticulado e inmóvil, mientras la vida se le escapaba en segundos.
Más tarde fue encontrado por familiares, quienes dieron aviso a carabineros para que quedara clarito que el autor de la muerte era el toro.
Algunos lugareños dijeron que el animal siempre había sido jodido y que el finado se fatalizó desde el momento en que se acercó a la vaca preñada. "Ni siquiera andaba con alguna prenda de ropa de color rojo, que tanto enfurece a estos bichos", sentenció un campecha otrora víctima de la ira de los toros de Cubi, que sin el pedigrí de los mundialmente conocidos Miura tienen fama de malas pulgas y saltones.