CONCEPCION.- Se nota contento Mark Dennis González Hoffmann, el benjamín de la "Rojita", porque a sus 19 años (10-7-1984) "por primera vez enfrento un torneo importante en un ciento por ciento de mi condición física y futbolística. Antes, participé en un Sudamericano Sub 20 con un desgarro en un gemelo, jugué poco y no fui ningún aporte. También estuve en un Sudamericano Sub 17 y apenas jugué 2 partidos, sin mostrar nada. Ahora, por fin, estoy cumpliendo bien, con muchas ganas".
Y era que no. En los dos partidos iniciales el juvenil de la Cato, nacido en una familia futbolera, hijo del ex jugador wanderino Raúl y sobrino de los también otrora futbolistas Carlos y Reinaldo Hoffmann, ha sido una figura destacada y naturalmente no ha pasado inadvertido a los ojos de especialistas y empresarios, que lo tienen entre sus preferidos.
El muchacho, nacido en Sudáfrica cuando su padre incursionó en canchas del continente negro, admite después de conversar con su madre, Lorena, y de haber concluido el cuarto medio, que optó decididamente por el fútbol, "y quiero aprovechar esta oportunidad".
-¿Por qué?.
- "Primero, porque asumí que me costaba estudiar aunque no tenía malas notas, y en segundo lugar, porque el fútbol me gusta demasiado, es mi vida. Hoy paso por un muy buen momento, como dije, el mejor de mi corta carrera, y quiero aprovecharlo al máximo".
-¿Y la Selección es la vitrina?.
- "Es una vitrina, pero para mí es mucho más que eso. Cualquier jugador se siente orgulloso de defender a su país y yo lo estoy. Y doblemente contento porque puedo dar lo mejor de mí... Yo sé que he andado bien, me lo han dicho y yo también me doy cuenta, no para que se me suban los humos a la cabeza y menos me voy a privar de seguir entregando más".
- Quedó grabado el tercer gol contra Uruguay, de Villanueva, tras gran maniobra suya...
- "Sí, fue muy buena, ahí recibí un pancorazo... Esa jugada la repetimos siempre, nos entendemos bien, con Villanueva y también con el "Huevo" Soto. Es el centro a media altura o por bajo, el que más molesta a los defensas".
- Una jugada que tanto se le criticó, especialmente en la "Roja" adulta...
"Yo creo que necesitaba esta parte del proceso de crecimiento futbolístico, porque he aprendido mucho, me siento feliz, cómodo, acá tengo compañeros con los que estuve en otras selecciones, como Claudio (Bravo), Gonzalo (Fierro), Luis Pedro (Figueroa), Miguel (Aceval) y (Jorge) Valdivia, por ejemplo. Y eso me ha servido más para la motivación".
-¿Y ha ensayado los centros?.
- "Claro, he practicado mucho, he puesto todo de mi parte, hasta ir mejorando, y me está dando resultados".
- Una fórmula para ganar a los paraguayos...
- "Creo que sí. Nosotros nos hemos propuesto ganar como sea y además mantener el cero en nuestro arco y, felizmente, hasta ahora hemos cumplido. Queremos seguir avanzando y a los paraguayos tenemos que tocarles el balón, no caer en el juego de ellos, porque nos van a buscar. Por nada del mundo la pelota aérea, porque en ese aspecto ellos son eficientes. Tenemos que ocupar las bandas, buscar centros a ras del piso y profundizar".
-¿El grupo se cree el cuento?.
- "Por supuesto. Este grupo no sólo es bueno, es excelente, dentro de la cancha y fuera de ella. Aquí somos todos uno, no sólo los que juegan, sino también los que quedan afuera, porque el objetivo es el mismo para todos: Ir a a Atenas".
- Se le nota muy motivado con esta Selección y con el fútbol, ¿pero hay momentos menos dulces en esta actividad?.
- "Así es, pero si quiero triunfar tengo que sacrificar esa parte. Sueño con jugar en Inglaterra y para eso debo trabajar fuerte, dejando de lado otras cuestiones. El Año Nuevo estábamos concentrados en Pinto Durán. Estuvo entretenido, pero cuando hablé por teléfono con mi familia y especialmente con mi mamá, me quebré. Ni siquiera he podido ir a conocer el restaurante familiar que inauguramos en el cerro Ramaditas (de Valparaíso). Pero, por otro lado, he vivido esta alegría grande de jugar por Chile y recibir el cariño de la gente por todos lados. Ojalá nos sigan apoyando".
Simple, respetuoso, de buenos modales, este lolo con cara de niño, querendón de sus hermanos, Raúl (22), estudiante de teatro, Vanessa (13), y el conchito Javier (8), está dispuesto a llegar al cenit con la "Rojita" y a la cima del fútbol.
"Por esta actividad hay que renunciar a muchas cosas, incluso la familia, pero es lo que me gusta", repitió, tras recordar que también conversó con su padre, el lateral caturro Raúl González, "y todos me apoyan. Están orgullosos de que esté en la Selección y yo soy el más contento, porque siento que vamos a llegar muy lejos, a los Juegos Olímpicos".