Sin parafernalia y tan piola como cuando era un cabro chico que recién albergaba el sueño de algún día vestirse de crack, Claudio Maldonado pasa estos días en su Lontué natal, conversando "de lo humano y lo divino con mis amigos", como él dice, y cargando las pilotónicas para lo que será el 2004, donde "tendremos que enfrentar 3 torneos en Brasil, más la Copa Libertadores", acota.
Al diario "El Centro" de Talca, el "Chester" le abrió su cuchara. Y como siempre, el volante fue sincero pa' admitir que sigue chato con el tema de su no llamado a la "Roja", aunque señala que a Juvenal Olmos no le guarda rencor. "No sé si sea la palabra adecuada, pero obviamente me gustaría jugar por Chile", relata.
Cerrado el capítulo de la selección, que seguramente se volverá a abrir en marzo cuando llegue la hora de nominar a los leones que deberán ir a La Paz para medirse con la Bolivia del "Pelao" Acosta, Maldonado reiteró que la Copa Libertadores es el trofeo que este año le quitará el sueño. Luego de la llegada de Rivaldo al Cruzeiro, el lontuenino se quebró que el actual monarca garoto se potenció para dar el batatazo continental.
"Es nuestro gran objetivo", aclaró, consciente que en Brasil no se puede aspirar a menos, más aún cuando concluyó que a la tierra de Pelé le debe gran parta de lo que hoy es, "ahora hay que devolverles toda la ayuda con títulos, esfuerzo y humildad", remató.