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| 18 de Enero de 2004 | |||
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EL HERMAFRODITISMO Las estadísticas señalan que uno de cada cien mil niños presenta indefinición en sus genitales al momento de nacer. Sin embargo, esta enfermedad -conocida como seudo hermafroditismo- es más común de lo que parece.
Cuando este proceso no sigue su curso normal, se produce una alteración en los genitales, lo que puede conducir a dos enfermedades: hermafroditismo puro y seudo hermafroditismo. En el primer caso, una persona nace con tejidos de ambas gónadas, por lo que resulta difícil determinar su sexo genético. Según estudios, nace sólo un niño con estas características en una generación. Más común es la presencia de seudo hermafroditismo o ambigüedad genital. Cuando esto ocurre, si bien existe una tendencia hormonal -verificable a través de pruebas clínicas-, las personas pueden presentar marcadas características físicas masculinas y femeninas a la vez. Generalmente, se observa que un clítoris atrofiado luce como un pene pequeño o, en caso contrario, que los testículos del varón no han descendido al escroto. ¿CASOS AISLADOS? En urología, no es raro atender a niños que tienen malformaciones genitales, lo cual no quiere decir que sean hermafroditas. De hecho, en Chile, uno de cada cien mil bebés nace con anomalías de este tipo; sin embargo, no todos son sometidos a intervenciones reparadoras, principalmente, por falta de recursos o desconocimiento. El hecho de que un bebé con una leve indefinición genital (o intersexualidad) no sea intervenido quirúrgicamente a temprana edad no reviste mayores peligros para su vida futura. En esos casos, lo más probable es que, con la llegada de la pubertad -alrededor de los 12 años-, los caracteres secundarios comiencen a definirse naturalmente, por lo que no hay que preocuparse. Sin embargo, cuando las anomalías comprometen el funcionamiento de los órganos, es recomendable la operación. La medicina reconoce que es común realizar cirugías para corregir atrofias en el clítoris, casos de Criptorquídea (cuando los testículos no descienden de la región abdominal) o de desviaciones en la uretra (conducto masculino por donde pasa la orina y el semen). DEBATE ÉTICO A fines del año pasado, la prensa dio a conocer un caso que estremeció a la opinión pública: José Armando Muñoz, un joven de 22 años, acusa haber sido sometido -sin su consentimiento ni el de sus padres- a una cirugía de cambio de sexo en la cual se le reconstruyó una vagina. El motivo: ambigüedad en los genitales al momento de nacer. Más allá de las consideraciones técnicas que derivaron en la cirugía, es importante prestar atención a la asignación del sexo, ya que ésta es una decisión de máxima importancia en la vida de las personas. Fallar en este aspecto o hacer elecciones azarosas puede traer nefastas consecuencias, tal como en el caso de José, quien aún no puede definirse sexualmente. Al respecto, el urólogo Antonio Salas reconoce la importancia de este tipo de decisiones médicas en la posterior vida de los pacientes. Señala que los profesionales tienen el deber ético de realizar todas las pruebas pertinentes para determinar con la mayor exactitud el sexo cromosómico de la persona. "No se trata optar por lo más fácil de corregir o por la apariencia física. No podemos ir contra la naturaleza, aunque ésta no se haya decidido por algún sexo específico", sentencia. CAMBIO DE SEXO Las operaciones de cambio de sexo por causas de hermafroditismo son aisladas en Chile. La mayoría sólo son 'correctivas', por cuanto regularizan una imperfección física. Existen personas adultas que se someten a este tipo de intervenciones, aunque por otros motivos, los que no deben confundirse con esta enfermedad genética. Dentro de esta última categoría entran los transexuales, personas que luego de exámenes sicológicos, son definidas como pertenecientes al sexo opuesto (diferente al sexo físico). Una vez aceptado el cuadro clínico y mental, el profesional accede a construir los genitales masculinos o femeninos, según sea el caso. Al respecto, el doctor Salas tiene mucho que decir: "he operado a muchos transexuales que se sentían atrapados dentro de un cuerpo que no les pertenecía", comenta. Ya sea por razones sicológicas o físicas (como el hermafroditismo), resulta de vital importancia encontrar el momento para definir la sexualidad con la que deberá vivir la persona. Para esto, lo fundamental es poner atención en las características sexuales que comenzaron a gestarse en en el vientre materno y no juzgar sólo por la apariencia de los genitales externos, como sucede en algunos casos de seudo hermafroditismo.
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