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| 18 de Enero de 2004 | |||
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Comic chileno tiene larga tradición de luces y sombras: Hoy prevalecen las últimas Condorito, Pepe Antártico y otros próceres
Si bien los locales o casas que se dedican al cambio de revistas están en vías de extinción en los barrios -donde antiguamente se templó la pasión por la lectura-, los comics criollos e importados aún sobreviven, para goce de los coleccionistas, por ejemplo en los locales de la Plaza Almagro o en el Persa Biobío, en Santiago. Y como ocurre con la mayoría de los diarios, incluido el nuestro con Pepe Antártico, las tiras cómicas y el puzzle son alimentos indispensables de los fieles lectores, muchas veces por encima de las noticias. Es que nadie se puede sustraer al influjo de este oficio creado a comienzos del siglo XIX en Europa y que más tarde se reprodujo con colores propios en Estados Unidos. En los albores de la historieta criolla, allá por el 1900, destaca el dibujante Santiago Pulgar, quien tras publicar en la revista "La comedia humana" una caricatura donde aparece el Presi Manuel Montt tocando el piano mientras su mujer se cachetea de lo lindo con su amante, un atractivo liberal, se ganó una media paliza y la clausura de la publicación. En el género picaresco sobresalió en 1947 el clásico Pepe Antártico, de Percy, y más tarde, en 1956, "El Pingüino", con Nato y Themo Lobos a la cabeza, junto a su hipocondriaco personaje Alaraco. Después figuraron las revistas "Can Can", "Viejo Verde", "Nat" y "Cosquillas", entre muchas otras. En los comics de terror hay que mencionar a "El siniestro doctor Mortis", de Juan Marino, editado por Zig Zag y después por Quimantú, entre 1966 y 1971. Pero nuestros grandes personajes de exportación son, sin lugar a dudas, Condorito, de Pepo, el cual nació al papel en la revista "Okey", allá por 1948, como un feo pajarraco; "Mampato", creación de Eduardo Amstrong, en 1967; y "Barrabases", con Guido Vallejos a su mando. Con el Golpe de Estado de 1973, muchos de los lápices dorados tuvieron que apretarcue, rompiéndose la sabrosa tradición. Los primeros esfuerzos por recomponer el género vinieron de la mano de Hervi y su antihéroe "Supercifuentes", en la precursora revista "La Bicicleta". Luego, junto a la contestataria y under generación del '80, aparecieron las revistas "Matucana", "Beso Negro" y "Trauko", con el gran personaje de Checho López. Ya en los '90, "Bandido" fue un buen aliado para sobrellevar la chata transición democrática y en distintos ámbitos despuntaban los lápices irónicos y negros de Jucca, Christiano, Miguel y Rodrigo Herrera. Por ahora, la cosa se mueve bastante por Internet, a través de Visual Ediciones, Ergo Comics y Dédalos.
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