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| 18 de Enero de 2004 | |||
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Capitán de la Roja lucha para superar lesión "porque quiero puro jugar" Riffo, el ejemplo de un valiente Luis Islas
La opinión del preparador físico de la Roja Sub 23, Marcelo Oyarzún, es apenas una síntesis del enorme valor humano que encierra la actitud, la lucha victoriosa contra la adversidad, el amor por la vida y el deporte, del zaguero central Miguel Augusto Riffo Garay (22 peras), quien el pasado jueves, en el empate de Chile con Brasil, entregó una heroica muestra de los principios y la fuerza anímica que ha guiado su vida: Jugó más de 20 minutos con una fuerte lesión (esguince de su tobillo derecho", que apenas le permitía apoyar su pie y casi no conseguía golpear el balón. "Pero no quise salir, porque ya habían expulsado a Jorge (Carrasco), estábamos con 10 hombres y si abandonaba, el equipo quedaba con nueve. Sentía mucho dolor, pero aguanté y terminado el partido, sentí una alegría enorme, orgullo de estar en este equipo, le habíamos empatado a Brasil, una potencia futbolística, y fuimos primeros en el Grupo A", del Sudamericano Preolímpico, que le dio a Chile el paso directo a la final del torneo que clasificará a dos equipos para los Juegos Olímpicos de Atenas. El "Pinturita" Olmos lo nombró capitán y el muchacho, casado y padre de un peque, que nació, creció "y casi dormía con los chuteadores" en Colo Colo, "donde me he formado como persona y como deportista, con una tremenda admiración por el "Chano" Garrido. Lo vi jugar en la Copa Libertadores '91 y me propuse ser como él, me emocionaba cuando salía jugando la pelota y la entregaba siempre bien". Una malformación congénita (pie de bot) en su extremidad inferior derecha, no ha sido impedimento para convertirlo en un valor destacado en el medio nacional. Su calidad humana, compañerismo y respeto por los demás, hicieron que el técnico le entregara la jineta de capitán. "Pero en esta selección cualquiera puede ser capitán, cualquiera puede ser caudillo, hay temperamento de sobra, además de grandes jugadores", comentó al enterarse que la lesión sufrida cuando le cayó el gigantón Alex en su pie derecho, que le provocó una distensión de ligamento, lo dejaría inicialmente al margen de los próximos compromisos, según adelantó el doc Nelson Radice. "Voy a poner todo de mi parte para recuperarme", añadió Riffo, y aunque el galeno descartó que su recuperación alcance para ir a la pelea el próximo miércoles ante el ganador entre Paraguay y Ecuador, el capitán no baja los brazos y añade que "tengo mucha fe en que podré estar". Y por eso trabaja intensamente junto al equipo médico y kinésico, en el centro recreacional Villa Bonita, de Concón. "Haber llegado a esta selección, integrar un gran grupo humano, conseguir el primer lugar con el mejor rendimiento en el grupo, y recibir el cariño de la gente, es cumplir un sueño, aunque tengo claro que aún no logramos nada. Queda la fase definitiva, pero con la unidad que tenemos y con lo bien que anda el equipo, donde sale uno y entra otro con la misma entrega, hay confianza en alcanzar la meta".
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