Mientras en Chile el tema de la discriminación parece un atado superado, todavía hay muchos que la sufren a diario, como los seleccionados nacionales discapacitados de tenis de mesa, que nos han dejado como reyes por todo el mundo.
Víctor Solís, Washington Galaz, Cristian Dettoni, Rodolfo Urbina y Alfonso Díaz, bajo la mirada del DT Arturo Marín, le han entregado en silencio a Chilito un logro que pocos deportistas alcanzan: Se matricularon con 6 medallas en los Juegos Parapanamericanos disputados en Brasil.
Sin embargo, confesaron al diario pop con mucha pena que nadie los pesca. El único que se saca el sombrero es Darío Escano, representante del Comité Paraolímpico de Chile, los demás naca. Estos amantes del tenis de mesa, y por sobre todo de su patria, se tienen que pelar el lomo buscando a como dé lugar las monedas que los pueda llevar a las competencias en las que representan al terruño como manda el Pulento.
Pero el achaque más grande para estos héroes, sobre todo para el líder del equipo, Víctor Solís, es que tienen una tonelada de posibilidades de clasificar a los Juegos Paraolímpicos de Atenas 2004, su sueño. Sin embargo, y a pesar de que son deportistas de primer nivel, nadie los apoya. Con la impotencia de cachar que se la pueden, piden que alguna empresa les dé una manopla y financie el desafío para llegar a la cita deportiva, y ellos pagarán con puros triunfos.
El diario pop les presta ropa, pero ahora faltan los desprendidos que se coloquen con el billetito pa' que estos grandes deportistas le pongan color en Atenas y dejen en lo más alto el nombre de nuestro Chilito lindo.