Catalina Telias, "La Flacalina" como se autobautizó, está feliz por los resultados de su tratamiento para bajar de peso. Gracias a un by-pass gástrico, de los 122 kilos que le marcaba la romana de su casa cuando se pesaba, ahora la maquinita que antes odiaba le indica 70.
La cantante y animadora se encuentra feliz. "La vida y el ánimo me cambiaron", repitió varias veces a
La Cuarta Pero no sólo chachareamos de kilos más, kilos menos con ella, también de salud, dinero y amor.
-¿Cómo estái?, ¿qué ha sido de ti?
- Aquí poh, feliz. La infraestructura que me acompaña hoy es otra cosa. Realmente te cambia la vida bajar de peso. Todas las limitaciones que tenía por la obesidad, quedaron atrás gracias a la operación y tratamiento.
-¿Qué te dio por operarte?, ¿te costó decidirte?
- No fue fácil. Estaba en un programa de televisión sobre el tema de las operaciones, y te digo de partida que les tenía mucho miedo por el cuento de la anestesia y todo eso. Bueno, me dieron la opción, dudé harto y me insistieron más.
Ante el ofrecimiento y los constantes llamados del programa "Cara y sello" del Mega que le arregló todo para que se interviniera tranquilamente, se tiró el salto. Durante la recuperación se lo sufrió todo, además "me pasé las primeras cuatro semanas escondida llorando porque al principio no notas ningún cambio. Recién al segundo mes me sentí mejor, y me alegré porque la cosa estaba resultando".
-¿Cambia la vida flaquita?
- Personalmente mucho...
-¿Y en lo laboral?
- Noooo, la pega está súper mala. Al bajar de peso la vida me ha cambiado, pero en lo laboral estoy pésimo. Te felicitan en todos los medios y te tratan muy bien, pero lo que menos te ofrecen es trabajar. Bajé de peso pero sigo sin pega.
-¿Estás con atados de plata?
- Calcula que estoy viviendo a puro crédito. De repente me llegan pitutos y mi familia igual me apoya, pero necesito algo estable que me permita mantenerme. Y tiene que ser luego.
-¿Tan mal?
- ¡¡Tan mal!! Ojalá que la cosa cambie.
- Y el cucharón, ¿supongo que mejor?
- Buuu... qué pena... Estoy sola, sola, y desde hace harto tiempo. Hace falta tener alguien al lado, como motivación. Me tiran piropos, pero a las finales no pasa na'.
- No te reconocerán ahora flaca...
-No, por el contrario. Se te acercan en la calle, te abrazan y felicitan. Yo me quedaba plop. Después caché que son muchos los que viven el tormento de la obesidad, y cuando te ven que estás avanzando se sienten identificados y te dan ánimos para que sigas. Eso ayuda mucho.