Los comerciantes no encontraron muy cachilupi el corte. Por ejemplo, en el restorán y fuente de soda "Rincón Suizo", de Alameda con Tenderini, de 13 desayunos que vendían normalmente los lunes, la cifra bajó ayer a tres.
"No queremos ni imaginarnos lo que sucederá cuando rompan el pavimento y el tierral ahuyente a los parroquianos", dijo la administradora Edith González.
Por su litro, Alejandro Tamayo, encargado del local de calzados "Beba", ubicado en el 711 de dicha arteria, pero que tiene varias tiendas en la Alameda, señaló que "algo de público ha entrado durante la mañana, pero igual se notó una baja. Por ahora, la gente espera micro frente al local y ahí aprovecha de mirar las vitrinas".
También se vieron afectados los humildes peatones, quienes estrilaron porque los paraderos no quedaron muy bien definidos.
"Antes tomaba la micro frente a Almacenes Paris y ahora tengo que hacerlo en Estado. Cuesta que paren", alegó Teresa Peña.
"A mí se me han pasado varias. Parece que los choferes no tienen claro dónde detenerse", opinó Carlos Herrera, parado con así un caracho en Alameda con Ahumada.