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Una decisión de pareja
El sexo anal es una alternativa, dentro de la variedad íntima de la pareja, que requiere el consentimiento mutuo. A la vez, es conveniente conocer respecto de sus gratificaciones y riesgos.
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Estudio
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Según el estudio de Conasida, todos los encuestados coincidieron en que mientras más amplio era el menú sexual de las parejas, mayor era la frecuencia de las relaciones sexuales. Así, mientras quienes sólo practicaban sexo vaginal tenían alrededor de 7,3 relaciones sexuales al mes, quienes usaban técnicas como sexo oral o anal aumentaban a un promedio 10,8 relaciones
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Asegurar la salud
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El sexo anal no solo es la práctica sexual que mejor facilita el contagio de una ETS y del Sida, sino que además puede causar infecciones urinarias y enfermedades de origen bacteriano, por lo que la protección de un condón es básica. ¥ Hay que añadir otras precauciones muy importantes, que nunca deben parecer innecesarias: tras haber practicado el sexo anal no debe pasarse NUNCA al sexo vaginal directamente. ¥ Respecto del punto anterior, es necesario cambiar el preservativo y lavar cualquier elemento que haya sido introducido en el ano (el dedo, juguetes sexuales, etcétera), ya que en el ano hay bacterias que, si bien en esa zona no ocasionan problemas, podrían provocar importantes infecciones en la vagina. ¥ De igual forma, NUNCA pasar del sexo anal al bucogenital, sino hasta que el pene haya sido bien aseado.
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La sexualidad es algo que se disfruta diariamente en pareja. Y no hablamos del coito en sí, sino del amor, la sensualidad y las reacciones sexuales frente a una caricia, un beso o un gesto cómplice. Cuando las personas comienzan a valorar la actividad sexual como una situación que produce placer, y no sólo como instrumento de reproducción, el cuerpo humano en su totalidad se transforma en una fuente capaz de generar gratificación sexual. En general, la mayor parte de las personas tiene muy asimilada la penetración vaginal, pero no sólo este órgano entrega satisfacción; las nalgas, orejas, cuello, muslos o espalda, o sea, todo nuestro cuerpo posee terminaciones sensoriales a través de las cuales podemos activar el deseo erótico. El sexo en sí abarca todos los juegos y prácticas nuevas y antiguas que con imaginación una pareja tenga en su intimidad, ya sea penetración vaginal, sexo anal, sexo oral, estimulación manual uno al otro, etcétera.
ORAL Y ANAL
La adopción de nuevas prácticas sexuales que favorecen la intimidad de la pareja, más allá del tradicional sexo vaginal, fue uno de los temas abarcados por el Estudio Nacional sobre Comportamiento Sexual, realizado por Conasida el año 2000. En esa oportunidad, el 54,4% de las mujeres y el 65,1% de los hombres encuestados reconocieron incorporar también en su repertorio sexual prácticas orales y anales. De las experiencias alternativas a la vaginal, la relación anal es la más cuestionada y la que causa más dudas y temores. Por ejemplo, que el sexo anal es para ser practicado sólo por trabajadoras sexuales y que no corresponde a "mujeres decentes", que es un tipo de humillación femenina, que es dañino pues produce heridas graves, que el sexo por esta vía es antinatural y que si el hombre lo solicita con mucha frecuencia, puede tratarse de una homosexualidad encubierta. Pero esos son mitos. El sexo anal no es un práctica exclusivamente homosexual (o gay); ha sido explorada desde la antigüedad por personas de ambos sexos y pertenecientes a diferentes culturas. Hoy en día, hay mujeres y también hombres (homosexuales y heterosexuales) que confiesan disfrutar del sexo anal. Otras personas piensan que es doloroso, o que puede causar heridas y lo cierto es que puede ocurrir, especialmente si no se hace bien y no se toman las precauciones necesarias. Además, desde la década de los 90, se sabe que el virus del Sida se transmite más fácilmente a través del ano. Según algunos estudios sexológicos, basados en la sociedad occidental, cada vez hay más parejas que ven en el coito anal una manera válida para disfrutar del sexo, siendo para ellos una alternativa legítima al vaginal o al oral. En cuestión de cifras, las estadísticas indican que alrededor de un 20% de mujeres y hombres heterosexuales practican sexo anal, mientras que en la comunidad gay, el porcentaje se eleva al 50%. Por el contrario, también es verdad que hay personas que lo consideran una práctica tabú. Lo ven sucio, antinatural y humillante.
PRECAUCIONES
En el ano hay infinidad de terminaciones nerviosas que con una adecuada estimulación se convierten en una fuente de placer. El sexo anal puede ser una actividad perfectamente segura, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias. Según el doctor Antonio Salas, urólogo y sexólogo del instituto de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), "este órgano no tiene lubricación natural como la vagina, ni tampoco su elasticidad. Esto hace que el sexo anal deba ser practicado con cuidado. A pesar de que se limpie bien la zona, nunca es posible eliminar todos los gérmenes". El ano no pertenece al aparato reproductor, por lo que no está fisiológicamente condicionado para el acto sexual, "es un órgano contaminado con el material fecal y con muchos microorganismos. En el ano el riesgo de infección se incrementa, pues el esfínter es más rígido a la penetración y menos elástico que la vagina. Con la fricción provocada por el acto sexual, se pueden producir algunos traumatismos o lesiones". "Por otro lado, si la relación es con una pareja ocasional, hay que tomar más de alguna medida precautoria, pues la posibilidad de fisuras con el roce y el consiguiente contacto entre sangre y semen hace vulnerable a contagios del Virus de Inmunodeficiencia Adquirido (VIH), además de otras enfermedades de transmisión sexual e infecciones", asegura el profesional. No hay que olvidar que, como ocurre con toda práctica sexual, ésta será gratificante si estamos totalmente dispuestos a realizarla y no atente contra nuestros valores sexuales. Las parejas que realizan el sexo anal con consentimiento de ambas partes, necesariamente disfrutan más de esta actividad, al punto que la mujer consigue gratificantes orgasmos por su intermedio. Es importante tener claro que, un buen amante irá descubriendo poco a poco las zonas de mayor placer para su pareja, y ese reconocimiento depende de la variedad de las diferentes prácticas sexuales.
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