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| 08 de Febrero de 2004 | |||
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Se indignó porque le quitó el televisor Guardia mató a su tío de un feroz combo en las costillas
La mortal agresión se produjo la madrugada del 21 de diciembre del año pasado, en el interior de una casa del pasaje Purén, en la comuna de Recoleta, donde vivían el fallecido, Eduardo M.O., de 57 años, y su sobrino malas pulgas, Rodolfo V.M., de 32., quien se ganaba los porotos trabajando como guardia en una conocida cadena de farmacias. Se estableció que la noche anterior, el vigilante llegó a palacio y por antiguas rencillas se agarró de las mechas con su tío, protagonizando una pelea que, hasta ese momento, no había pasado a mayores. Tras echarse la bronca y tirar algunos guantazos, el guardia se mandó a cambiar y dejó tirado a su pariente, quien para pasar el mal rato se instaló en el living a ver televisión. Horas más tarde, el vigilante regresó a casa y, en forma prepotente, cambió el programa que veía su tío y se acomodó para ver la tele a su regalado gusto. El hombre no soportó tamaña humillación y se paró para poner la pomada que estaba disfrutando. Sin embargo, no encontró mejor venganza que pescar la tele, que era suya, y llevársela a su pieza. Esta acción le sacó los maltones del canasto a su sobrino, quien reaccionó en forma violenta, dándole un manso puñete en las costillas. Eduardo se fue a tierra y, tras agonizar algunos minutos, terminó falleciendo en el lugar. Al cachar que la había embarrado al no medir su fuerza, Rodolfo huyó y comentó a otros familiares que su tío había muerto a causa de una caída accidental. Sin embargo, detectives de la Brigada de Homicidios (BH) que periciaron el cadáver establecieron que en el deceso había participación de terceras personas. Para no meter las extremidades, los sabuesos esperaron el resultado de la autopsia, cuyos resultados confirmaron que se trató de un crimen causado por un certero golpe de puño. Tras algunos días de búsqueda, los detectives lograron ubicar al guardia, quien no registra anotaciones policiales. Está confeso y ayer en la mañana fue entregado al 12º Juzgado del Crimen de Santiago.
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