Fito Páez se mandó el mejor vacilón en la Quinta Vergara. Como se sabía que el che llegaba con un show de miedo, el platinado Vodanovic fue el primero que dio la alerta: "La Quinta Vergara se ponen de pie". La figura del rock pop argentino entró más canchero que el choro Moya al escenario y sin decir ni pío le puso garganta y cuerdas vocales al temoide "El amor después del amor".
Como la idea del musicólogo era dejar satisfechas todas las pailas de sus más incondicionales, el cofla le imprimió cototo a la clásico "Giros", luego de "Volver a mí", papita de su última pomada titulada "Naturaleza Sangre". El artista, que por estos días cumple 20 pepas poniéndole talento como solista, siguió con "Ciudad de pobres corazones", "Circo Beat" y una chorrera de clásico que lo hicieron merecedor de la Antorcha de Plata, Antorcha de Oro, gaviota de Plata y Gaviota de Oro. Fito sólo pudo decir "¡Qué bárbaro, qué bárbaro!".