29 de Febrero de 2004
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La curiosidad infantil
Constituye una parte importante del desarrollo normal de los pequeños y hay que poner cuidado cuando el menor no pregunta o no siente inquietud por lo que le rodea.



Supervisión
El terapeuta aconseja como medidas de acción para los padres y educadores: * Supervisar a los niños rigurosamente todo el día hasta cuando tengan por lo menos cinco años de edad.

Lo anterior, porque es en este período cuando se produce la mayor cantidad de interrogantes de los menores y las personas más cercanas a ellos deben estar atentas a respondérselas de manera clara y precisa, para evitar conductas confusas.

* No dejar bañarse solo a un niño hasta que tenga al menos ocho años de edad, para así tener claras algunas de sus conductas.

Destacado
La curiosidad de los niños y niñas abarca todo tipo de temas, por lo que los padres siempre deben estar cercanos para atender bien esas inquietudes.

Destacado
Las respuestas a las curiosidades de los niños deben ser cortas, claras, precisas y en calma, sin recriminaciones. Se debe considerar que ellos a|n no tienen juicios de valor respecto al mundo que les rodea.

Encuesta
¿cómo enfrentar las preguntas de los niños respecto a la sexualidad? Jaime Fajardo (41 años), contador: "Hay que decirles la verdad, pero entendiendo que ellos son niños. Hay que usar harta sicología y no ser complicados para no confundirlos".

Oscar Contreras (46 años), profesor: "Tiene que hablarse con la verdad. Yo cometí el error de inventar cosas y descubrí que mi hijo sabía mucho más que yo y se reía después de que conversábamos. ¡Hice el ridículo!".

Elizabeth (32 años), dueña de casa: "Todo depende de la edad del niño. Hay que explicarles para que vayan entendiendo de a poco. No hay que inventar nada".

Juan Barrera (57 años), comerciante: "Los niños de hoy están muy 'despiertosí, por lo que no se saca nada con mentirles, porque el niño va a saber la verdad de todos modos".

Romina Arellano (24 años), estudiante: "Hay que enseñarles desde pequeños para que sepan cómo son las cosas. Lo más importante es hablarles con la verdad, sin disfrazar nada".

Mónica Herrera (45 años), secretaria: "Lo principal es hablar con la verdad. Tengo cuatro hijos y cuando ellos tenían alguna pregunta siempre les dije toda lo que querían saber".

Eduardo Corsi, sicólogo formado en la Universidad de Chile y experto en terapia conductual, explica que "antes de los cuatro años los niños hacen preguntas simples. ¿Qué es eso? o ¿cómo se llama aquello? Esas son las primeras interrogantes más reiteradas, para después pasar a consultas de tipo más filosófico, como ¿dónde nací? o ¿cuándo me voy a morir? Lo relacionado con la muerte les llama mucho la atención".

Agrega que, en general, a los niños les repercute más directamente lo que es parte de su entorno inmediato y, en ese sentido, los padres y educadores son los que deben cuidar que el menor se desarrolle en un buen ambiente. "Ellos son curiosos por todo lo diferente y que pueda estar a su alcance, desde jugar con los enchufes, lápices, palos o botones. El problema surge cuando no tiene ningún tipo de inquietud frente a lo que le rodea", explica el profesional.

Lo importante es que tanto el padre como la madre sepan administrar la curiosidad de su hijo, no dejándolo solo o descuidado, porque ellos deben ir respondiendo las interrogantes que los infantes les presenten.

EXPLORAR EL CUERPO

Precisa el sicólogo que "de a poco comienza también la inquietud de los niños por explorar su cuerpo, lo que es natural y normal, por lo que ante eso los padres deben actuar con naturalidad y no poner cara de horror o recriminarlos si es que se tocan sus genitales. La idea es enseñarles dónde, cuándo y cómo deben hacerlo".

Añade que, "además, se recomienda que lo ideal es que sea el padre quien instruya al niño y la madre a la niña en lo que se refiere al manejo de su sexualidad, tanto en público como en privado. Un aspecto importante es que distingan quién los va a tocar sin que se expongan a un abuso sexual, o sea sólo el doctor, la mamá o el papá, y por razones justificadas, como jabonarles sus genitales al bañarlos o para cuando hacen sus necesidades", enfatiza el doctor Corsi.

Añade que en la actualidad es común que los niños aprendan de manera precoz algunos aspectos que se refieren al tema sexual.

El inmediato acceso al sexo 'subido de tonoí que se aprecia en la televisión o en revistas, facilita que los pequeños tengan conductas inadecuadas para su edad. Ante esto, los padres deben actuar con calma y no castigarlos, explicándoles que no deben hacerlo, pero de manera precisa y corta para que entiendan con mayor facilidad el mensaje.

Sobre todo, en lo que se refiere a la sexualidad es donde hay que saber administrar la curiosidad del menor, porque se pueden dar situaciones que son normales, pero inapropiadas, como que el pequeño espíe a su nana cuando se baña.

En ese instante hay que conversar en privado con el niño y explicarle que no es debido explorar la privacidad de alguien. Debe ser una sola persona quien corrija al chico, para que éste no se sienta incómodo y demasiado juzgado y observado.

También hay pasatiempos que hay que supervisar para evitar situaciones inapropiadas, como cuando los niños juegan al doctor o al papá y la mamá. En esa circunstancia el límite se debe poner cuando los pequeños se empiezan a tocar mucho entre ellos.

"Cuando los niños empiezan a notar diferencias al explorar mutuamente sus cuerpos, nacen las envidias por rasgos físicos, como las niñas que desean tener pene. Es una situación normal y se da en ambos sexos por igual", aclara el sicólogo.

AYUDA DE ESPECIALISTA

El experto en terapia conductual asegura que cualquier curiosidad del niño es normal, hasta que las preguntas que realice pudieren estar relacionadas con posibles patologías sicológicas que pudiesen estar afectando al menor, lo que también se refleja en su estado de ánimo.

Enfatiza el doctor Corsi que "es necesario recurrir a un profesional cuando existan sospechas fundadas de que el niño pudo ser abusado sexualmente, ya sea por la conducta extraña de éste en cuanto a las preguntas que hace y su estado de ánimo o porque un familiar cercano lo tocó indebidamente. Esto último es muy probable que ocurra, dado que un 80 por ciento de los abusos sexuales se produce al interior de una familia, por el gran nivel de confianza que existe".

Otra actitud del niño que amerita consulta a un sicólogo es cuando sufre de pesadillas permanentes y regresiones, en que adopta conductas infantiles ya superadas, como acercarse demasiado a la mamá, no controlar esfínter o hablar como guagua.

A su vez, el síntoma más importante para pedir ayuda es cuando el menor no siente curiosidad por nada de lo que le rodea, lo que claramente indica que algo lo reprime.


 
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