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| 29 de Febrero de 2004 | |||
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Se cabeceó por microempresa Fabricante de chupallas no arruga frente al modernismo
Hasta su casa se llega por un largo camino de tierra al interior de uno de los cerros que rodea Ninhue, donde la familia Montecinos -incluidos su padre, su madre, su esposa y un hijo pequeño- colaboran entre todos al éxito de un negocio que enfrenta hoy una fuerte competencia con el paulatino reemplazo de la tradicional chupalla por gorros de género de más bajo costo. Aunque sus padres conservan la habilidad de trenzar la paja de trigo -con lo que se forma una larga tira llamada "cuelcha"- a menudo, y para avanzar en la producción de chupallas, Rafael opta por comprar la materia prima a otras expertas tejedoras. Aquí la medida es la "brazada", en alusión al largo de los brazos. "Para hacer una chupalla se necesita entre 60 y 80 brazadas de cuelcha, explica, lo que compramos a 6 ó 7 mil pesos, considerando que una cantidad así por lo menos demora unos 4 días". Acentúa que el proceso de confección es algo demoroso. "Primero hay que echar la cuelcha en blanqueador durante 24 horas, luego estirarla para su secado. De ahí hay que pelarla y después pasarla por un rodillo y recién entonces está lista para coserla. Tenemos que venderla a 12.500 pesos para que nos salga a cuenta".
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