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| 12 de Marzo de 2004 | |||
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Lapidario informe de la BH: Dos balazos cuando estaba herido, boca abajo Marinos chilenos remataron en el suelo al peruano ilegal Ximena Astudillo La teoría de la policía civil, tras realizar mediciones y simulaciones de los disparos, señala que dos de los tres tiros percutados por el centinela esa noche fueron hechos cuando el individuo estaba tendido boca abajo en la arena. Fuentes confidenciales señalaron que estos antecedentes fueron evacuados a la Fiscalía Naval durante la primera semana que siguió al incidente ocurrido el 25 de enero. En el informe se detalla que primero el sujeto cuando caminaba de norte a sur, recibió una bala de un fusil de asalto modelo HK-33 de 5,6 milímetros, que impactó en su pierna izquierda, lo que provocó su desestabilización y posterior caída al suelo. Tras ello, dice el documento, el sujeto habría intentado arrastrarse, acción que quedó demostrada por los rastros de arena encontrados en sus rodillas y manos. Posteriormente, un infante de marina se habría acercado al individuo que yacía boca abajo, disparando un tiro nuevamente en la misma pierna y otro en el glúteo derecho. Esta última bala fue la que causó su muerte, dado que el proyectil perforó la vejiga y el intestino, provocando una pérdida abundante de sangre que no pudo ser controlada en el hospital, debido a que la víctima fue llevada dos horas después del incidente por los uniformados hasta el recinto asistencial. Los indicios que llevaron a la BH a formular esta tesis se relacionan con la existencia de abundante pólvora en las heridas y rastros de piel quemada en el cadáver. Esta evidencia constituye esencialmente la prueba de que los tiros fueron realizados a muy corta distancia. Asimismo, en el cuerpo se determinó entre seis a siete salidas de proyectil, lo que se explicaría porque las balas siguieron una trayectoria errática al ingresar. También la policía civil estableció que a la hora del incidente -21 horas, según confirmó oficialmente la Armada-, había suficiente luz para detectar nítidamente una silueta, lo que evitaría que un centinela pudiera errar un objetivo. Asimismo, en la reconstitución de escena se determinó que el vigía llamó dos veces al individuo para que se detuviera, pero éste no atendió las advertencias. Según trascendió, estas conclusiones inquietaron al equipo de la BH, especialmente por las consecuencias que podría acarrear a nivel diplomático con Perú, ya que con ello se validaría el reclamo hecho por el canciller peruano Manuel Rodríguez Cuadros, respecto de que hubo "uso excesivo de fuerza" en la actuación del personal de la Armada. Pese al complicado escenario que podría presentarse, la Brigada evacuó los antecedentes, lo que, según definió una fuente cercana a la investigación, "indica que la policía civil no estaba dispuesta a ocultar los hechos ni a ampararlos. El informe fue evacuado utilizando todos los medios técnicos disponibles y el curso que tome este caso dependerá netamente del fiscal a cargo de la causa. La BH podría seguir indagando, para precisar mucho más el informe, pero depende de lo que diga el juez a cargo". Respecto de la investigación en torno al caso, aún el fiscal naval titular, Gildo Chiesa, mantiene el proceso abierto, a la espera de culminar diligencias pendientes.
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