CALAMA (Pedro Marín).- Los peloteros loínos tienen miedo hasta de salir a comprar el pan en Calama. Es que los hinchas los agarran a xuxadas donde los pillan. Y los más saltones son los refuerzos, quienes juraron a coro que "somos capaces de revertir todo esto".
Por lo menos, así lo dijo el arquero Carlos Ortega, quien asumió el condoro en la Copa Libertadores, pero recalcó que "todavía nos queda el torneo Apertura para rehabilitarnos".
El otro que anda con el caracho largo es el defensa Diego Guidi, proveniente de Universidad de Concepción, pero que en Cobreloa no la ha podido agarrar ni con la manopla. "Nos ha costado mucho acostumbrarnos a Calama y a la altura. Eso ha sido lo más difícil. Además, el equipo no ha sido constante, ya que hemos tenido que hacer muchos cambios, ya sea por lesiones o suspensiones. Creo que eso complica a cualquier entrenador".
Por su litro, el che Darío Fernández indicó que "estamos muy preocupados. Sabemos que debemos remontar y lo importante es que nos acoplemos mejor para que los resultados lleguen de una vez por todas. Nosotros nos sentimos muy mal por las críticas de la hinchada y lo único que queremos es salir del pozo lo antes posible. Además, estoy confiado de que superaremos este mal momento".
En tanto, el volante Esteban González opinó que "nos ha faltado mayor regularidad. Es que somos un equipo que todavía no asimila lo que quiere el entrenador. Por diferentes motivos, eso nos ha costado mucho y tenemos claro que está en nosotros mejorar para responder a la expectativa de la hinchada de Cobreloa, que tiene razón en expresar su molestia".