11 de Abril de 2004
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¿Qué es la histeria?
Se refiere a un trastorno de la personalidad inconsciente que se centra -principalmente- en querer llamar la atención para lograr ser considerado por el resto. Se presenta en hombres y mujeres.

Los histéricos (hombres y mujeres) son vacíos interiormente y muestran incapacidad para amar de manera sincera, pero fingen que lo hacen con tal de recibir afecto a cambio.

La histeria como trastorno de personalidad requiere de un tratamiento gradual a base de terapias. La idea es que la persona sola se vaya dando cuenta de su problema y descubra su mundo aparente de caretas y falsedades.



Diferencias
Hay que diferenciar si la histeria se trata de una reacción o un trastorno de personalidad, porque una reacción aislada ante un hecho determinado y además sin existir anormalidad en la personalidad, tiene una solución viable y fácil. No obstante, si se da un trastorno de personalidad, la persona afectada necesitará un tratamiento gradual y sistemático para ir superando su problema.

Reconocimiento
atricio Vidal, siquiatra, establece algunas pautas al momento de enfrentarse a una persona histérica.

* "El sujeto se hace histérico de manera inconsciente, por ende hay que fijarle pautas para que solo se vaya dando cuenta de sus afecciones, porque si se le comunica su problema abiertamente, lo más probables que lo niegue".

* La idea es que se adviertan las carencias de la infancia y los rasgos de personalidad para que la persona abandone esa careta de querer 'parecer' ante los demás".

* "Se tiene que estar dispuesto a pagar por la conducta errada. O sea, a medida que el individuo va entendiendo lo que le pasa, va a sufrir por ello cuando denote la falsedad de mundo que construyó exteriormente. Es complejo ya que el paciente se puede percatar de que no ha amado nunca en su vida a nadie".

Patricio Vidal, siquiatra de la Clínica Renacer, explica que "el término "histeria" es uno de los más mal aplicados e incomprendidos en la historia de la siquiatría y sicología.

El origen de la palabra histeria viene de histericus, que significa útero en griego y se refería las personas que tenían ciertas crisis de índole somático o dolores. Los siquiatras y sicólogos que tomaron el término, lo adoptaron para hacer ver cómo algunos componentes síquicos internos -posiblemente reprimidos- se expresaban a nivel corporal, como cegueras o parálisis, por ejemplo.

Según el terapeuta, lo último mencionado es lo que está más arraigado en la actualidad en la gente respecto de lo que es una histeria. O sea, si llega alguien a un servicio de urgencia con convulsiones, se supone que se originarían por la expresión de ciertas cargas anímicas reprimidas a través del cuerpo.

"Antiguamente había innumerables conductas reprimidas en el aspecto sexual en muchas categorías de la sociedad, sobre todo desde la infancia. Hoy existe un contexto más liberal, por lo que los reprimidos sexuales son bastante menos evidentes, ya que el mundo está más permisivo a las distintas morales", precisa el profesional.

LLAMAR LA ATENCIÓN

Vidal asegura que actualmente el término "histeria" tiende a desaparecer, porque se entiende como síntoma arraigado a ciertos trastornos de personalidad.

"Lo central respecto de la histeria es el llamado de atención, persona un poco 'florero' que tiene la necesidad de estima de manera externa, lo que está íntimamente relacionado con una poca atención y autovaloración que ese sujeto se da. Si requiere mucha valoración de los demás, es porque en definitiva esa persona no se valora a sí misma. Hay una carencia inconsciente del individuo que se necesita equilibrar para lograr que los demás se centren en él", explica el siquiatra.

Según el especialista, los trastornos de personalidad histéricos requieren ciertas dosis de cariño, generalmente desean que se les regalonee y mime. En la estructura de su personalidad lo fundamental será el llamado de atención hacia el otro y con un cierto vacío interior, que se traduce en una incapacidad para poder amar en forma limpia, sin estar preocupado de acaparar las miradas. El amor no debe ser objeto de negociación, tiene que ser directo e incondicional.

Añade el doctor que "se manifiesta muchas veces una negociación inconsciente en que la persona entrega, pero lo que más le importa es el impacto que produce esa conducta. A cambio de la atención del resto casi siempre estos sujetos se arreglan mucho y pueden llegar a ser muy caritativos, pero en este caso no con un perfil bajo, sino con la idea de que se divulgue lo más posible".

Agrega que todos necesitamos alimentarnos de afecto, pero cuando lo requerimos casi de manera desesperada para vivir, es porque existe un gran vacío interior y ese caso estaríamos cayendo en un estado histérico.

"En esencia estas personas le dan más importancia al 'parecer' que al 'ser' en sí mismo en todo nivel, tanto interiormente como en sus actos. En muchas oportunidades esta conducta se convierte en una caricatura, en que al acercarse a estos individuos que atraen la atención se descubre que no hay sustancia y que no hay un sentir real", observa Vidal.

SÍNTOMAS

El histerismo es un trastorno de la personalidad en que se produce una variación en relación con un estado normal.

Los síntomas que se denotan son: que la persona empieza a sufrir y a hacer sufrir a los demás, comienza a requerir permanentemente estimación del medio que le rodea y buscando el "parecer", incapacidad para amar (aparentan que lo hacen) y tienen cambios bruscos de personalidad.

El facultativo manifiesta que "generalmente los efectos de un histerismo en la persona se van cristalizando a temprana edad. No está demostrado que exista un componente genético que influya en generar este tipo de trastorno de personalidad, aunque existen importantes elementos en la personalidad que son hereditarios y determinantes, como lo es el temperamento y carácter".

Un ejemplo mencionado por Patricio Vidal donde se manifiestan conductas histéricas es la película "Atracción fatal" (Glenn Close y Michael Douglas), donde se aprecia mucho afecto y cariño pero de pronto se da una frialdad total de manera brusca. De esa forma aflora la verdadera personalidad, que desnuda una incapacidad de querer, ya que el sentir normal es cuando uno quiere al otro y recíprocamente se alimentan de cariño.

En un estado histérico se toma en cuenta a la otra persona, pero con el deseo inconsciente de recibir algo a cambio, o manejar la situación para obtener una ganancia, que en este caso es la atención.

HISTERIA Y CRISIS DE PÁNICO

Para no provocar confusiones, el terapeuta aclara que "la histeria como fenómeno es totalmente opuesta a la crisis de pánico. En un estado histérico lo fundamental es el deseo de tratar de llamar la atención de los demás para recibir algo a cambio. Sin embargo, una crisis de pánico es un cuadro que se asocia más a la depresión, en que el sujeto lejos de necesitar la consideración del resto tiende a aislarse de lo que le rodea, pasar más inadvertido y es muy autoexigente consigo mismo ante la mala autoimagen que tiene. El histérico exteriormente procura mostrar una buena imagen aunque al igual que los que padecen depresión interiormente están vacíos".


 
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