Fue imposible que la mente se pifiara anoche en Ñuñoa a la hora de pillar a los dos grandes causantes de que la "U" no pudiera gozar sola, solita, sola, al menos por una noche, la codiciada punta del Apertura: La bendita cabeza de Carlos Reyes y las seguras manoplas de Carlos San Martín.
Y es que el triunfo por la mínima diferencia del Audax Italiano sobre los bullangueros se sustentó en el oportunismo del "Chino", que al convertir de cráneo mantuvo la racha de dejar su huella en las redes en los últimos 4 de los 5 partidos que ha jugado, y la solidez del golero che, quien devolvió hasta los anónimos en el reducto donde reina el famoso "Mono Pilucho".
Gran parte del mérito de la huachita pepa vista en el Nacional, eso sí, se debió también a la cachaña infernal que brota en Mauricio Cataldo. El mismo que tiempo atrás se ganó el odio azul con la rabona que eliminó a la "U" en los playoffs del 2003, ayer sacó un centró medido, previo a un par de enganches a Manuel Iturra, para que Reyes demoliera la resistencia del "Superboy" Herrera.
¿Mucho premio para los verdes? Tal vez sí y tal vez no. Es que el Chuncho tuvo hambre de gol, por ahí el horizontal le devolvió un tiro libre a Amaya, pero con puro apetito no se saca nada si a la hora de definir sobran los nervios. Más aún, si al frente estuvo San Martín, un arquero a ratos odioso, pero que cuando tuvo que tirarse al choque a lo kamikaze no vaciló en achicar cuantas intentonas universitarias existieron.
"Es que dominamos todo el partido y un solo error nos fregó", fue la queja más oída en el camarín sur. Pero la "U" esta vez no tuvo excusas, porque con 19 unidades, a dos del Campanil y Cobreloa (líderes momentáneos), esta era la mejor ocasión para pasar a comandar el lote. Y como bien dicen las abuelis, cuando las oportunidades se dejan pasar, ya no vuelven más...