Para prevenir cualquier riesgo sanitario, cuatro vacunos de la raza Hereford -entre ellos una vaca preñada- que habían sido internados en forma clandesta al país, fueron sacrificados por personal del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en el sector fronterizo de El Azul, provincia de Palena.
Los animales aparecían involucrados por un robo en Argentina, lo que motivó un trabajo especial de vigilancia por parte de Carabineros, tras una orden del Ministerio Público.
Según indicó el director regional del SAG, Alvaro Alegría, los animales fueron eliminados para evitar cualquier peligro para la masa ganadera del país, como la fiebre aftosa, teniendo en cuenta las exigencias de las exportaciones al extranjero, por la firma del Tratado de Libre Comercio.