25 de Abril de 2004
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Sexo en el colegio
Más allá de la temática biológica que puedan considerar los programas escolares, siempre está el acceso informal al conocimiento de la sexualidad a través de los compañeros.

La distorsión informativa en las conversaciones de los púberes o adolescentes provocan serias confusiones que la familia debe aclarar a tiempo.

Niños y adolescentes deben ser advertidos respecto de los riesgos que implica acceder a peticiones impropias de compañeros o alumnos de cursos superiores.



La ley
"El problema de fondo es que las reformas a la Ley de Abusos Sexuales se hicieron en el peor momento, muy impulsados por el caso de pedofilia conocido hace algunos meses. Se aprobó en el Congreso de manera muy apresurada ante la presión de los medios de comunicación y la sociedad, en que las personas no se atrevían a dar sus versiones porque podían ser tildados de pedófilos. Por lo mismo, la ley quedó con muchas falencias", explica el doctor Molina.

La espectacularidad que alcanzan las informaciones referidas a abusos o comportamientos impropios en los colegios representa -felizmente- que se trata de casos aislados.

Ello, por cierto, no significa dejar de preocuparse de lo que allí está ocurriendo, al contrario: deben prevenirse hechos de mayor gravedad.

Los archivos recientes dan cuenta de un preescolar que fue expulsado por levantarle la falda a su compañera; varios alumnos acusados de tendencias homosexuales en un internado; dos alumnas expulsadas por besarse en la boca y un menor al que se le introdujo un lápiz en el ano, por mencionar algunos casos.

No es un secreto que Chile es uno de los países con la peor educación sexual, donde el concepto de pecado se impone al intentar conversar de estos temas, especialmente en la familia.

Los padres rehuyen hablar de la genitalidad, simplemente, porque no saben. En todo caso, esta parte no es tan trascendente para las nuevas generaciones, porque existen libros, videos o material en Internet donde se puede conocer en detalle el sistema reproductor femenino y masculino.

Lo grave es que los niños y niñas no reciban orientación respecto a lo que se enfrentan cada día, ya sea en televisión, diarios, revistas o conversaciones de adultos.

¿EL COCHIGUAZ?

"A mí me era imposible explicarle a mi hijo la existencia de personajes afeminados, por lo que siempre recurría a la frase de 'cochinos' o 'degenerados', con lo que anulaba la posibilidad de que él entendiera que Cochiguaz, Yerko Puchento o Tony Esbelt son maquetas de homosexuales y que la homosexualidad no constituye sinómino de algo cochino o degenerado", expresa Marcela C., 29 años, secretaria ejecutiva.

"El tema es que yo lo estoy criando y él no tiene una imagen paterna permanente, sino que solo en la época en que sus abuelos se vienen con nosotros. Así, este verano le pedí a mi papá que le hablara a mi hijo de la homosexualidad. Andresito tiene ocho años, pero ve televisión y ahí están esos personajes", añade Marcela.

Para Franco G., artesano, el tema es más simple "mis papás me cantaron las cosas desde chico, por lo que yo hice lo mismo con mis hijas e hijos. La mayor tenía nueve años cuando quiso saber de los métodos anticonceptivos. De cómo venían las guaguas ya se lo habíamos explicado como a los cinco o seis años".

"Cuando la Andrea iba a tener su primera relación, se lo contó a la mamá y todo marchó súper bien. Ella no tiene trancas en ese sentido", expresa el tallador.

Ana María F., comerciante, enfatiza que "mi marido siempre fue dejado en enseñarle a los niños. Tengo tres hijos varones que ahora ya son hombres. Él se preocupaba de sus cosas y nada más. Es por eso que le pedí a mi hermano que los guiara. Así, todos salieron muy 'normales', si se puede decir. Ahora están casados".

Ariel H., estudiante universitario, expresa que "las noticias hablan del caso pedofilia, de un juez en un sauna para gays, delincuentes violadores, pruebas de adn, la jueza lesbiana, los matrimonios gays y querellas por frases o insinuaciones respecto a orientación sexual, por decir algo".

"Por lo mismo, la familia debe hacerse cargo de esas inquietudes, conversarlas y plantear opinión, pero sin imponerla. Ellos conversan estos temas en el colegio, donde todo es muy distorsionado. Si yo mismo llegué a pensar que si no tenía 25 centímetros de pene sería infeliz en mi vida sexual, porque esa era la medida que se manejaba en el lenguaje juvenil en mi liceo", recuerda Ariel.

En términos generales, los entrevistados insisten en que si la familia no enseña, los niños y jóvenes van a incorporar igual la información sexual a su mente, pero distorsionada, porque es la que le entregan sus compañeros o lo que leen en los baños.

En ese mismo contexto, hay que advertirles respecto de los riesgos, especialmente a los más pequeños; como decirles que no deben dejar que nadie los toque en sus órganos privados.

ABUSOS

Para el doctor Ramiro Molina, obstetra y ginecólogo de Cemera, "el problema de los abusos sexuales de los niños mayores hacia los menores en los colegios no es un problema actual, sino que es de siempre; lo que no significa que se está validando un hecho. Independientemente cual sea el abuso sexual, se trata de violencia y no está de acuerdo con las normas sociales, por ende necesita ser sancionado".

"El maestro o profesor debe ser capaz de hacer la diferencia entre lo que es un abuso sexual o un juego sexual. Se tiene que advertir si hay síntomas de un trastorno de la personalidad o de salud mental, en que muchas veces las acciones son protagonizadas por un niño más grande que induce a los demás. Es grave el problema que se puede generar en el menor que recibe la agresión sexual, por lo que tiene que ser tratado por un especialista a la brevedad", enfatiza el profesional.

Explica que "el agresor tiene tanto o más problemas que el agredido, siendo el agresor en la mayoría de los casos un niño que pudo haber sido violentado en su niñez".

"El ejercicio de la masturbación en grupo, en que los adolescentes actúan tomándolo como un juego donde el atractivo es quien tira el semen más lejos, no es más que una entretención infantil. Allí el adulto tiene que entrar a explicarles qué es la masturbación, qué son los espermios, cómo se generan y qué función cumplen", aclara el médico.

Expresa que "lamentablemente, no se cuenta con profesores o padres que tengan los conocimientos y preparación suficiente en el tema, lo cual es grave porque sólo un 8 a 10% de los profesores en Chile ha tenido capacitación en educación sexual".

Consultada su opinión respecto a la iniciativa de contar con servicios higiénicos separados, Molina explica que "más que baños separados o rejas para prevenir, lo que es realmente preocupante es que los profesores y adultos tienden a esconder y a evadir el tema, bajándole el perfil. Las preguntas que surgen son ¿cuánto saben de educación sexual los profesores, administrativos, orientadores y padres de los niños que están en los colegios? y ¿cuánto saben de sexualidad los alumnos de los colegios? Objetivamente, es trágica la respuesta y se advierte otra interrogante: ¿cuál de todos los estamentos de los establecimientos educacionales es más ignorante?".


 
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