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| 13 de Junio de 2004 | |||
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Camas separadas Quienes están a favor dicen que las camas distintas ofrecen la posibilidad de seguir disfrutando de la propia temperatura o la libertad para estirarse a sus anchas. Los contrarios afirman que afecta la relación, porque impide tocarse o sentir que la pareja está allí. ¡En cuestión de gustos...! Generalmente, algunas parejas separan camas o dormitorios cuando -por lo menos- ya han vivido cinco años juntos. No se ven muchos casos en que hayan tomado esa decisión antes de ese plazo.
En esa fase se aceptan con mayor facilidad los problemas que pueda manifestar la otra persona, como su forma de dormir, los ruidos u olores. Es un problema, por cierto, cuando uno de ellos tiene una temperatura corporal alta y en pleno invierno tira frazadas y cobertores al suelo, olvidándose que para su acompañante eso representa grados bajo cero. Al revés, quien sufra de baja temperatura pondrá un peso excesivo en frazadas para pasar bien la noche, ahogando a quien comparte el lecho. Al principio, "contigo pan y cebolla", pero después...
RAZONESLos motivos que llevan a algunos matrimonios o parejas a establecer alguna distancia son distintos.Entre los más comunes se encuentran los ronquidos; fumar en la habitación; ver televisión; leer en la cama; apagar la luz muy tarde; acostarte y levantarse muchas veces, por acordarse de hacer cosas; dejar la ropa tirada por cualquier lado; no asearse antes de ir a la cama; el exceso en la liberación de gases durante el sueño o el mal dormir (estirar brazos y piernas para cualquier lado). Todo ello contribuye a empeorar la relación de pareja, hasta que la convivencia se hace casi insoportable. Algunos toman las medidas antes que se produzcan las dificultades. De hecho, el director y actor Woody Allen vivía en un departamento distinto al de su esposa (la actriz Mia Farrow) y sus hijos. Claro que cruzaba la calle y estaba con ellos. El destacado cineasta declaraba que de esa manera se conocían menos los defectos de la pareja. Claro que los recursos económicos de ambos artistas les permitían esa 'choreza', lo que no es lo mismo para un matrimonio chileno.
MOTIVOSEl sexólogo Eduardo Pino menciona que "la decisión de camas separadas no significa que el matrimonio o la pareja tenga problemas en su intimidad sexual, sino que son otros factores los determinantes".Explica que en un alto porcentaje se debe al ronquido, especialmente masculino, con problemas de apnea del sueño, en el cual la persona se queda como sin respiración. Ahí, la compañera cree que el hombre a muerto y eso la mantiene en un constante desgaste sicológico. Explica el especialista que, en esos casos, lo mejor es que el varón, o la dama, que ronca vaya a un especialista, ya que muchas veces un tratamiento u operación pueden solucionar ese problema. Otra razón para separar camas es que "todas las personas tienen un olor característico y se da muchas veces que, sobre todo la mujer, no puede tolerar el olor de su pareja por una incompatibilidad bioquímica y rechaza el aroma del varón porque le es insoportable, por lo que se juntan sólo para tener relaciones sexuales". Asimismo, según el especialista, una de las más importantes y determinantes situaciones que lleva a dormir separadas a las parejas es el problema de comunicación que se genera en la convivencia. Ello evidencia que no se entienden y, por lo mismo, se producen discusiones reiteradas, lo que lleva a que se pierda la compostura que tiene que existir en cualquier relación. "Hay personas que se entienden muy bien y pueden estar las 24 horas del día juntas sin ningún problema, pero existen otras que no resisten demasiado tiempo y necesitan un espacio propio para poder estar bien y en equilibrio consigo mismas y con el otro. Por ello, surge un momento en que la compañía les comienza a saturar y deciden dormir separados", destaca el doctor Pino.
SEXUALIDADQuienes deciden separar camas adoptan diversas medidas respecto de la sexualidad, dependiendo de si están en la misma habitación o en dormitorios separados.En el primer caso, muchas veces el visitante acompaña a su pareja hasta que se duerme, hayan tenido o no sexo, y luego se va a su cama. Así, ven televisión, leen o hacen el amor, pero el sueño es individual... cada uno en su propia cama. Si hay dormitorios separados, puede darse la misma situación anterior. Compartir todo, hasta que el 'propietario' se duerma, y luego irse a la habitación que le corresponde. Distinto es cuando, en esas mismas circunstancias, la búsqueda de la pareja es solamente para hacer el amor; abstenerse del contacto o se obtiene la satisfacción sexual fuera del hogar. El sexólogo Pino reconoce que "si la decisión de camas separadas en parejas jóvenes que llevan poco tiempo juntas, está expresando una relación deficitaria en lo afectivo y sexual, debido a que una pareja joven requiere de un cortejo, juegos eróticos y preámbulos para desarrollar una buena intimidad que fluya de manera natural. Por lo mismo, no es recomendable para la juventud". Respecto de las habitaciones separadas, hay parejas que solo se visitan para encuentros sexuales, lo que les lleva a 'saber' que toda vez que se junten será solo para tener sexo, lo que los condiciona y les impide llegar a una plenitud sexual. El especialista recomienda compartir el lecho conyugal, "de todas maneras". Ahora, si deciden camas separadas, que sea en la misma habitación, "porque eso facilita que coincidan en el deseo de hacer el amor, ya que no es bueno que sólo uno manifieste ganas y vaya a tocar la puerta de su pareja. Al tener camas separadas se pierde la magia y la calidad de la intimidad se deteriora en lo afectivo, corriéndose el riesgo de caer sólo en una relación física". Aclara el doctor Pino que "cuando llegan a la tercera edad muchas veces los matrimonios optan por separar camas o dormitorios, por razones de comodidad más que por motivos de convivencia. En esa instancia no es problema, debido a que hay una base de afecto que se demuestra más en el aspecto espiritual, porque ellos ya vivieron su etapa de plenitud sexual y de intimidad". El sexólogo es lapidario al sentenciar que "cuando las parejas jóvenes separan camas van rumbo a un distanciamiento que puede llegar al divorcio, ya que lo más probable es que jamás vuelvan a dormir juntos".
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