Reconoce haber visto alguna vez el programa del Kike Morandé. Sin embargo, a diferencia de la gallada california, no atina a la hora de distinguir a la única, grande y nuestra Marlencita Olivari de la cubana Mey Santamaría. "No sabría decir cuál es cuál, no tengo un conocimiento tan acabado de los personajes", indicó el vicario de la Pastoral Social, monseñor Alfonso Baeza, quien lleva 44 años sirviendo al Pulento.
Este cura jugado por los más pobletes y por los laburantes, que trabajó 23 años como vicario de la Pastoral Obrera, dice que no le queda tiempo para ver tele y a las chiquillas del Morandé con Compañía. Todos los días se levanta con las gallinas, a eso de las 6 de la madrugada. Y de ahí no para hasta la medianoche.
Vive entre sus obligaciones pastorales en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, donde es párroco, y la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (Fasic).
Comenta que lo poco que ve de televisión "es pura paja de doble sentido, mucha utilización de la mujer como objeto sexual y un humor que muchas veces cae en la grosería".
Así y todo, este sacerdote diocesano no es picota y admite que hay ene gente que le gusta ver muñecas ligeras de ropa que mueven el pompi y la delantera.
- ¿Qué siente cuando las chiquillas de la tele muestran las pechugas?
- Los artistas usan con mucha frecuencia el cuerpo humano para mostrar la belleza que Dios ha creado y eso no tiene nada de malo, lo negativo es que se provoquen reacciones en la gente que no apuntan a admirar la belleza sino el sexo. La mujer es uno de los actos más bellos de la creación.
- Entonces hay que censurar...
- Yo no soy partidario de la censura, pues nunca ha logrado convertir a la gente. Se supone que quienes ven esos programas tienen un criterio formado, pero no siempre es así y ahí se corre el riesgo de motivar el morbo y el erotismo que ha llevado algunas veces a la gente a cometer violaciones y al abuso sexual contra los menores.
- ¿Cómo hay que ver el desnudo de la mujer, padre?
- En la Biblia, Adán y Eva estaban en el paraíso desnudos y no les importaba. Cometieron el pecado y ahí se dieron cuenta de que estaban en cutis y que había que taparse. De todas maneras, nuestra mirada, muchas veces, es una mirada que tiene algo de lujuria, pero no por eso vamos a tener que prohibir el desnudo. Lo que tenemos que buscar es cómo mirar a esa persona desde la perspectiva que no es un objeto sexual.
- ¿Cree que es posible hacer farándula sin sexo ni garabatos?
- No soy un experto, pero hace muchos años daban el programa radial "Hogar, dulce hogar", con Eduardo de Calixto y otros grandes actores, que lo escuchaba todo el mundo y que hacía reír sanamente y sin garabatos. Había programas en la tele muy entretenidos y sin desnudos. (Hugo Camus P.)B>.