El mejor regalo que tuvo el piloto Carlo de Gavardo en su llegada a Chago City, aparte del recibimiento de sus sociates del diario pop, fue el beso de sus hijos Matteo y Tomás, quienes fueron a esperar a su papurri que llegó ayer desde Austria tras darle como caja a la moteli en el Rally de Marruecos, donde se consagró campeón de la categoría 450 cc.
"Estoy muy contento, porque me sigo consolidando en esta categoría que será oficial el próximo año. Incluso, en KTM me tienen en un altar porque le estoy sacando rendimiento a este modelito. Estoy recuperando mi mejor forma física y siento que vuelvo a ser el de antes, incluso mejor", relató el "Cóndor" que se ubicó sexto en la clasificación general del cocido tuerca.
Eso sí, "Carloco" no pudo ocultar su pena por la muerte en carrera del franchute Marco Chezelle. "Fue muy duro", señaló y de una se acordó que el tano Matteo Graziani estuvo a punto de parar la chalupa al accidentarse, pero "me detuve a ayudarlo, lo revisé y por suerte sólo se quebró la tibia y el peroné".
Los próximos desafíos del huelquenino, "aparte de volver ser campeón del mundo", son: El Rally de Turquía (agosto), Los Faraones (septiembre), Dubai (octubre) y Por las Pampas (noviembre). (C.B.O.)