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| 14 de Junio de 2004 | |||
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Dramática espera para salvarle la vida en Hospital Clínico de la UC Familia de Cristián se encomienda al Padre Hurtado por donante de cuore
De seguir en esas condiciones, aún cuando aparezca un eventual donante, no se sacaría nada con realizar la operación. Su deteriorada salud no podría responder a la delicada intervención. Por lo mismo, es vital contar con el órgano salvatore lo antes posible. "Esto hace más difícil la situación pero, por un lado, nos obliga a estar más atentos en la evaluación. Evidentemente va a llegar un momento en el cual quedará fuera de la posibilidad de un trasplante. Sus condiciones son muy graves y la intervención ya no lo beneficiará", explicó el doc Enrique Seguel, de la Unidad Coronaria del Hospital Clínico de la Universidad Católica. Pese a todo, el facultativo insistió en que Arratia ha resistido bien, lo que despierta las esperanzas entre sus familiares. Lo más trágico de esta historia es que el viernes se presentó la gran oportunidad para trasplantarlo. El nuevo cuore estaba, lo tenían listito en pabellón, pero la familia del donante se arrepintió a último minuto. "El se encuentra en coma y se mantiene gracias a un soporte de drogas vaso-activas y a un balón de cotrapulsación, herramienta que ha sido bastante útil", añadió el doc Seguel. Cristián ingresó el jueves pasado a dicho centro asistencial privado, luego de que los galenos del Hospital Sótero del Río -donde se internó inicialmente- lo desahuciaran. Según precisó el profesional, el ayudante de mecánico y papá soltero de una niña de 10 añitos presenta una miocardiopatía dilatada, probablemente de origen viral, situación que aún no está de todo aclarada. Dicho cuadro hace que el hombrón presente una insuficiencia cardiaca grave a lo que posteriormente se agregaron problemas en el hígado y los riñones.
Vigilia y visitasDurante todo el día, el joven trabajador recibió la visita de su familia. Tanto sus papás, José Arratia y Griselda Fuentes, como los otros tres hijos del matrimonio realizaron una vigilia en la sala de espera del sexto piso del hospital de la Católica, esperando que se produjera el milagro.Una vela a medio consumir y unas imágenes del Padre Hurtado y Santa Teresita de Los Andes, sobre una mesa de centro de la salita de espera, daban cuenta de que en estos casos, la fe y la esperanza son lo último que se pierde. Jaime Salas T. |
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