Pelé, uno de los mejores pichangueros de la historia y deportista del siglo en Brasil, agarró la antorcha olímpica y como buen diplomático del deporte paseó por primera vez la llama por una ciudad sudaca. El lugar elegido fue Río de Janeiro, la city "mais grande do mundo", pasando por una veintena de favelas hasta llegar a la cima del Pan de Azúcar.
Proveniente de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), la antorcha llegó tempranito al Estadio Maracaná en un pirulo helicóptero, donde la fiestoca ya había arrancado con 2004 garotiños pobletes que formaron sobre el pasto algunos figuras representativas de los anillos olímpicos.
Apenas encendida la llama, y tal como estaba previsto, fue el propio Pelé el primero de los 120 atletas y personalidades gartotiñas que la tomó en sus manos, destacando los futbolistas Ronaldo y Romario, la cantante Rita Lee y el grupo Paralamas.
Una multitud acompañó el trote del ex astro del fútbol mundial, quien no aguantó la emoción y se puso a llorar a moco tendido: "Nunca pude participar de una Olimpiada y una de mis mayores frustraciones es no haberle dado una medalla de oro al fútbol de Brasil. Pero ahora, Dios me está dando esta oportunidad. Hoy, Brasil tiene su medalla de oro", verseó el negrete de los mil goles.
La llama olímpica inició un recorrido de ocho horas por una veintena de barrios cariocas, un trayecto que demandó la movilización de unas 13.000 personas, y el despliegue de unos 2.000 hombres de la policía militar y de la guardia municipal que la custodiaban por la ciudad.