Las princesas rusas siguen dando que hablar en el circuito y eso es gracias a los encantos de la güenona María Sharapova, genuina representante de las herederas de la Perestroika y que a fin de año vendrá a Chilito a conquistar algún zangolotero corazón latino y también a jugar una exhibición junto a la croata Jelena Dokic.
La bella chiquilla, que grita más que ambulancia cuando le pega a la bola, ganó el torneo de Birmingham, última estación antes de Wimbledon, tras darle en la final a su compatriota nacionalizada franchute Tatiana Golovin, por parciales de 6-4, 2-6 y 6-1.
En Birmingham, la moscovita de 17 años aprovechó el cototo ejemplo de sus compatriotas Anastasia Myskina y Elena Dementieva que disputaron la final de Roland Garros para ganar su tercer título WTA, después de los conquistados el año pasado en Tokio y en Quebec, mientras que su rival todavía no le ve el ojo al tubérculo en el circuito.