15 de Julio de 2004
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Patiperros de Barcelona desafían hasta las bombas para llevarles un pinchintún de alegría
ˇRespetables niños palestinos: A reír con los payasos chilenos!
Manuel Torres A

Respetable público: Mikio Tsunekawa (a la izquierda) en una de las presentaciones del 2001 en Palestina. Con los "Payasos sin Fronteras" ha recorrido medio mundo para hacer reír a los cabros que viven como la mona.

(Foto: Copesa)

Mikio Tsunekawa Ahumada tiene 31 años y es más chileno que los porotos burros, pero su apellido y ojos algo achinados dejan clarita la mezcla criollo-japonesa.

De péndex, cuando carreteaba duro con sus yuntas por el paradero 24 de Avenida La Florida y luego por Ñuñoa, nunca se le pasó por la testa que sería el primero del país en chantarse la nariz roja para la organización internacional "Payasos sin Fronteras" y que en el 2001 sacaría sonrisas a niños palestinos que viven en una de las zonas más brígidas del planeta.

Y ahora, en Barcelona, donde reside hace cuatro años, este patiperro tiene listos los pasajes para mandarse por segunda vez el pique a Tierra Santa y "matar" de nuevo de la risa a los cabros con los charchazos, combos y tonteras inspirados en los míticos hermanos Tachuela. En la península ibérica se quedará tristona Luna, su hija de 2 años y cuatro meses, y también Manu, su mina franco-argentina.

Pero Mikio no es el único payaso que arriesgará el pellejo entre el 23 de julio y el 6 de agosto. También lo harán otro compatriota, Juan Toro, y dos compipas pepes. Ninguno de los tres conoce Palestina, pero saben que van a meterse entre las patas de los pingos más belicosos.

"Algo que aprendí fue que todos los niños y los adultos que viven en una guerra, estén del lado que estén, quieren reírse. Y yo estoy para eso", es una de las enseñanzas que sacó de su primer viaje.

Para esta nueva y trascendental misión humanitaria -damas y caballeros- congelarán el miedo y, según lo permitan las circunstancias, actuarán en diferentes campos de refugiados de Cisjordania y la Franja de Gaza. Y si se da la mano, quieren pegarse el salto frente al "muro de la vergüenza", división que hizo a la maleta el gobierno israelita para impedir el paso a sus "archienemigos" palestinos.

La novedad de este periplo es lograr también una sonrisa en los peques israelíes vinculados a la onda pacifista o que son marginados en su propio terruño.

La Media Luna Roja, algo así como la Cruz Roja árabe, será la encargada de cuidar a los payasos y de moverlos por todos lados.

De su anterior visita recordó que "sentimos los bombardeos cuando preparábamos una actuación en un colegio. Nos asustamos y pensamos en suspenderla, pero los profesores nos apuraron, porque los niños estaban esperando. Mientras caían las bombas los hacían cantar y aplaudir, para no escuchar el ruido. Con la adrenalina se te olvida todo. Fue una gran actuación, nos agradecieron mucho".

Mikio grabó en video los momentos más dramáticos y algunas actuaciones del grupo. Ese es el material que forma parte del documental titulado "Luna roja, diario de guerra de un payaso". Y para que la producción salga de horno, el compadre está esperando que el Fondart le suelte un billetito para comprar el último baloncito de gas. Otro documental que hizo a pulso en Chilito fue "Operación Corona".

También periodista

Pero no todo en la vida de Tsunekawa es "payaseo". Como de chico era seco pa'la talla, se las ingenió para meterse en la onda teatrera. Así fue como conoció a los 15 años a un lote de actores de Ñuñoa, con quienes enganchó al toque y lo salvaron de la "vida loca" que llevaba.

Aunque le gustaban caleta las tablas, estudió durante un año ingeniería, carrera que dejó tirada para meterse de lleno a estudiar Periodismo en la Universidad Arcis, junto a una generación súper movida. Paralelamente hacía Butoh, una convulsiva danza japonesa.

Con su título bajo el brazo se fue a probar suerte a las Uropas y ahora trabaja en un canal de televisión de Barcelona, donde cubre toda la onda cultureque.


 
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