25 de Julio de 2004
VAS
CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA
Buscador

VAS
Correo abierto
Hombre con dos hogares
Padres en la tercera edad
La respuesta sexual femenina
Sida: La prevenció no se puede detener
El varicocele

 
El varicocele
Esta dolencia puede afectar a uno de los testículo, aunque es más frecuente en el izquierdo, y se presenta generalmente como una mala formación de la desembocadura de una vena.

La fertilidad en pacientes con varicocele puede ser multifactorial. Existe la evidencia de que el cigarrillo tiene un mayor efecto en la presencia de esta enfermedad.

Esta es un problema de salud que no produce dolor agudo, pero es bastante molesta. La mejor recomendación ante las primeras manifestaciones es acudir a un urólogo.



Atención regular
Es importante que los hombres acudan regularmente al urólogo, ya que su aparato genital requiere atención permanente.

Algunas situaciones que necesitan pronta atención: * Irritaciones de pene o testículos.

* Dolores testiculares.

* Problemas para orinar (hacerlo demasiadas veces, con dolor o ardor).

* Con posterioridad a un golpe, aunque no tenga dolor.

* Granos u otras manifestaciones extrañas en pene o testículos.

Hay varias enfermedades que deben detectarse a tiempo, entre ellas los problemas a la próstata que pueden derivar a cáncer.

El varicocele -dilatación de las venas espermáticas- es una enfermedad testicular que casi nunca es dolorosa, aunque en algunos casos puede provocar molestias y tiene una estrecha relación con la infertilidad masculina.

El tratamiento casi siempre es quirúrgico, pero varios pacientes son sometidos -primero- a la administración de medicamentos para la circulación, con la esperanza de mejorar por esa vía, sin llegar a la cirugía.

Se trata de una lesión que aparece entre los 15 y 35 años de edad, en la mayoría de los casos, y también -en cifra menor- durante la infancia.

Aqueja alrededor de 10 a 15 por ciento de la población masculina en general y al 30 por ciento de la estéril.

La dolencia puede afectar a cualquier parte de los testículos, aunque es más frecuente en el izquierdo, y se presenta generalmente como una mal formación de la desembocadura de una vena.

Es claro que la incidencia de varicocele es más alta en la población masculina infértil, pero se da también -en forma menos común- en varones sanos, porque esta enfermedad no está asociada con anormalidades del semen, como muchos piensan.

La fertilidad en pacientes con varicocele puede ser multifactorial. Existe la evidencia de que el cigarrillo tiene un efecto importante ante la presencia de este problema.

CUALQUIER EDAD

El varicocele se desencadena habitualmente en la adolescencia, pero también puede manifestarse en cualquier momento de la vida. La mayoría de los especialistas considera que existe una predisposición genética a padecerla.

De no tratarse esta afección a tiempo, puede causar problemas en la formación de espermatozoides por aumento de la temperatura del testículo, llegando en casos extremos a provocar la esterilidad del órgano afectado.

Es una enfermedad que no produce dolor agudo, pero es bastante molesta.

Desde el punto de vista terapéutico, pueden distinguirse dos variedades de varicocele: primario o idiopático, que es cuando no existe causa evidente y ocasiona escasos síntomas. Se desarrolla en el lado izquierdo en la mayoría de los casos, y secundario o sintomático, que se produce por una compresión de las venas espermáticas que impide el normal flujo de sangre. Generalmente, el factor obstructivo es de origen tumoral.

CUADRO CLÍNICO

La mayor parte de los portadores de un varicocele no tienen manifestación clínica alguna. Muchos no piden consejo médico, ya que esta enfermedad acostumbra ser descubierta casualmente en el curso de un examen clínico general.

Algunos varones consultan por una sensación de peso en los testículos o cierta molestia a nivel de la región inguinal cuando están de pie, se fatigan o realizan un esfuerzo; estos síntomas ceden con el reposo en cama. Las incomodidades suelen ser discretas y raramente limitan la actividad de esas personas.

Otros enfermos acuden al médico por impotencia, ya que comienzan a experimentar disminución en su respuesta sexual, tales como una débil erección o ausencia total de ésta.

También, están los hombres que llegan a consultar por el tema de la esterilidad, porque les es imposible ser padres, considerando que sus mujeres se encuentran en excelente condición para la maternidad.

Ello tiene un sólido fundamento, ya que en muchos casos el varicocele es acompañado de alteraciones en la forma y el número de los espermatozoides.

En ocasiones se produce daño testicular, con retardo en el desarrollo y disminución del tamaño del testículo afectado.

A la palpación de los testículos se puede fácilmente detectar la presencia de las venas dilatadas, algo así como "cordones blandos".

TRATAMIENTO

El varicocele puede beneficiarse, en lo que respecta a los discretos dolores o a la sensación de peso, con pequeños recursos: elevación del escroto (bolsa de piel que recubre y protege a los testículos) o baños de agua fría.

Algunos pacientes se tratan con medicamentos que descongestionan el flujo sanguíneo o reguladores de la circulación venosa.

La cirugía sólo está indicada en caso de molestias claras, ciertas y suficientemente avanzadas. Ese estado se basa en la interrupción de la circulación de las venas espermáticas.

DOS CASOS

Andrés T., 30 años, profesional del área computacional, expresa que nunca pensó en la posibilidad de que padeciera de este problema, hasta que se practicó un espermiograma.

"Cumplimos dos años de casados con mi esposa, Rosa, y decidimos que era tiempo de tener nuestro primer hijo o hija. Así, ella dejó de tomar pastillas y cada vez que hacíamos el amor pensábamos que allí venía nuestro retoño. Así estuvimos como siete meses", expresa Andrés.

Añade que "Ahí la Rosita se preocupó y fue al ginecólogo. Estaba aterrada con la idea de que no pudiese tener hijos. Se hizo un montón de exámenes y todos salieron negativos. O sea, ella estaba en plenitud de condiciones para asumir un embarazo. Al final de su proceso me dijo que el doctor quería que me hiciera un espermiograma. Yo ni siquiera sabía que existía un examen así. Al principio me negué, porque estaba seguro que todo en mí marchaba bien".

Concluye que al final aceptó el examen y se encontró que desde los 17 años, aproximadamente, que padecía de varicocele y no se había percatado. "Felizmente, como recién tenía 23 años, no hubo mayor problema para una pequeña cirugía y todo volvió a su normalidad. Logré ser padre y eso me tiene muy tranquilo. Mi recomendación: que todos los hombres se chequeen periódicamente con el urólogo. Es lo mejor", expresa Andrés.

César R., 45 años, analista social, expresa que "se me vino el mundo abajo cuando no pude responder bien con mi señora. Al principio fue una débil erección, pero otro día fue derechamente una falta total de reacción".

"El pánico me invadió, porque yo siempre había tenido una vida sexual plena, con buenas erecciones y tratando de llevar una vida sana, para así llegar a los 80 años con plenas capacidades", expresa César con una amplia sonrisa, ahora que ya "pasó el susto".

Comenta que a los pocos días de vivida esa experiencia fue al urólogo y se realizó una serie de exámenes. "En mi caso no hubo que llegar a la cirugía, pero es increíble lo que pasa por la cabeza cuando uno vive una experiencia así. Es por ello que ahora voy al urólogo tanto como mi mujer va al ginecólogo. Yo creo que esa es la mejor fórmula y como un calendario, porque en eso las mujeres son más responsables. Entonces, ella pide hora para su ginecólogo y me pide a mí para el urólogo. Eso es lo más sano. ˇPero el susto fue grande!", concluye el investigador del área social.


 
lacuarta@copesa.cl
Derechos reservados COPESA
Este sitio es parte de la red Terra Networks Chile S.A.
NOINDEX