08 de Agosto de 2004
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El negocio mueve millones de dólares, pero no todos trabajan dentro de la ley
Managers en guerra: Los FIFA contra chantas
Luis Alvarado P. y Alejandro Villegas C.



Eduardo Peña muestra las credenciales que lo facultan para "mover" jugadores con todas las de la ley y, por lo mismo, tira veneno porque en Chile hay chantetes que laburan a la maleta.

(Foto: Victor Ulloa G:)

Según Eduardo Peña, la potencia de Jorge Vargas fue descubierta por su ojo experto. Pero el zaguero después vio pajaritos y lo cambió cuando la fama le tocó a su puerta, en un ejemplo más de que el pelotero criollo no es muy dado a la lealtad.

(Foto: Ariel Morales M.)

50 palos cuesta ser agente legal
En Chile existen 9 agentes reconocidos por la FIFA, es decir pericos que dieron el examen, que vale 400 dólares, y dejaron un chocoso de 50 millones de pesos en garantía por si algún día se cambian al lado oscuro de la fuerza y cometen un chanchullo, que les costaría el fin de la licencia.

Fernando Felichevich, Eduardo Ferrada, Mariano Gastó, Germán Mora, Rubén Morales, Jason Pappe, Eduardo Peña, Hugo Rubio y Pablo Tallarico son los únicos que pueden ejercer la profesión, por la que están facultados para ganar un máximo de un 20% de la transferencia de un crack.

Sólo estos agentes pueden hacer contratos válidos para la ANFP, dentro de los cuales se anotan las formalidades típicas, como el nombre y la dirección del jugador, y otras más anecdóticas, como el sobrenombre.

ANFP: cada uno sabe con quien se vacuna
Para Carlos Toro, secre de la ANFP, la cosa es bien sencilla: "Cada club o jugador sabe con qué agente se relaciona".

Frente al cuento sobre si cualquier perico no acreditado pueda dárselas de empresario pelotero, Toro fue clarito al señalar que "para eso hay un reglamento de la FIFA que reconoce solamente a los representantes que tienen licencia. Si eso no es así, incluso pueden haber sanciones para los que ejercen así no más".

En Quilín admiten que existe una inquietud en los representantes chilenurris acreditados en la FIFA, onda para que sean ellos los dueños de la pelota en cuanto al manejo de los astros. Pero Toro asegura que "no se trata de dictar una norma, porque reconocemos sólo a los empresarios que tienen la licencia de la Federación Internacional de Fútbol. Por eso".

El atado, cuenta Toro, es cuando se arma alguna pelotera judicial entre un crack y su representante, porque "sólo podemos tomar parte cuando el manager posee su respectiva licencia. Por eso, insisto en que es de propia responsabilidad del jugador saber con quién se mete y si ese agente cumple con los requisitos mínimos para hacer su trabajo".

Para algunos el fútbol no es más que 22 pericos, sudados como la "Geisha" en plena pega, corriendo tras una pelota. Pero para otros el reino de los 32 cascos es un gran, apetitoso y suculento negocio.

Sáquele molde: En el último balance que dio la FIFA, para el período 2003-2006, el money con que cuenta en sus arcas es de 4.000 palos verdes. Una torta millonaria donde además de dirigentes y peloteros, los otros actores se llevan la mansa tajada son unos que pasan piolas a vuelo de pajarraco: Los representantes de jugadores.

Odiados, temidos y adorados los managers son una fauna rara en el pichangueo. Los dirigentes no los tragan, pero los necesitan. Mientras que sin ellos los jugadores no sacan nada con ser talentosos, si no los "mueven" a vitrinas mejores.

Así es el negocio. Y en Chile los dólares llueven, tientan, así que no son pocos los que se avispan en que representando a un crack, se puede vivir echadito para atrás.

Derechos y chantetes

Eduardo Peña tiene 56 peras y 12 las lleva trabajando de representante de jugadores. Tras laburar en Codelco y ser presi de las cadetes de O'Higgins, a este rancagüino en 1992 le picó el bichito de ser manager y en la experiencia ha visto de todo, "porque en este negocio hay mucha plata sobre la mesa y es fácil tentarse, haciendo cosas irregulares", advierte, pegándole un palo al típico "chanta" que le tira caca a la actividad.


- ¿Cómo partió en el business, "Don Lalo"?


- Fue súper simple. Un día, cuando Fernando Cornejo tenía 22 años, me pidió que lo ayudara con su contrato y lo asesoré para que firmara en Cobreloa. Para mí esto partió como un hobby, pero luego otros muchachos me pidieron que los ayudara y así me metí de lleno, hasta que legalicé mi situación.


- ¿Qué onda con la legalización? ¿Se refiere a la de la buena?


- No, lo que pasa es que para dedicarse a este negocio hay que ser reconocido por la FIFA. O sea, es lo que se debería hacer, pero no faltan los que trabajan a la maleta y nos friegan a los que hemos hecho todo legal.


- En castellano, plis


- Uno tiene que dar un examen para ser reconocido como agente FIFA, además de dejar un buen turro como garantía por si se comete una irregularidad. Y sólo después de todo eso, a uno le dan una credencial para trabajar tranquilo.


- ¿Y eso no lo hacen todos?


- No poh, y ahí está el problema. Porque muchos se saltan todos los pasos, le venden muchas ilusiones a los jugadores, les llenan la cabeza de cuentos, y al final los que somos derechos, perdemos".


- ¿En Chile hay muchos chantetes?


- Bastantes diría yo. Por eso quiero defender mi pega de las personas que no aportan nada y arruinan nuestra imagen.

En la lealtad está la papa

En enero de este año el mismísimo Reinaldo Sánchez se despachó una frase para el bronce: "Hay algo que es innegable. Gastó es hoy el dueño del fútbol chileno".

Con su dardo, "Don Choco" apuntó a Mariano Gastó, uno de los nueve agentes que la FIFA considera como oficiales en Jaguarlandia y que es el hombre que le cuida los intereses a gallos como Juvenal Olmos y Jaime Pizarro.

Si bien Peña no tiene nada que decir contra su colega, sí reconoce que en el último tiempo las noticias que han salido sobre Gastó dañan al gremio de representantes. Porque no pasó piola el atado que Jorge Vargas tuvo con el representante por una deuda cercana a los 120 millones de pesos.


- ¿Es fácil de que la gente crea que los representantes son turbios, "Don Lalo"?


- Es que la transparencia y la lealtad tienen que estar por sobre todo, porque el día que haya algo oscuro se viene todo abajo. A mí me pueden demandar y la FIFA me quitaría en tres tiempos la licencia.


- ¿Y el futbolista chileno es leal?


- Es como nuestro país: Hay de todo. Por ejemplo, yo traje al fútbol a Arturo Norambuena, lo llevé al Chago, y después se encontró con otros personajes y yo, chao. A Jorge Vargas yo lo llevé a Huachipato y Coquimbo y después, cuando llegó a Santiago, me hizo un lado".


- Son las reglas del juego, ¿o no?

"Claro, pero por eso uno tiene que fijarse bien en quién confía. Porque uno invierte mucho en un jugador, para que después otros te lo levanten".

Millones para vivir piola

En la actualidad Peña tiene en su corral cerca de 40 astros. Cuenta con algunos top, top, top como Clarence Acuña y Nelson Tapia, "con los que he hecho los mejores contratos y así yo también he ganado", y otros que son cheques a fecha, "porque soy de los que apuesta por cabros con proyección".


- En Chile ¿cuánto se puede llegar a ganar?


- Depende del nivel del jugador, pero no me llevo más del 5% de la transferencia (Nelson Tapia firmó en Santos por 75 mil dólares), siempre que el club no me salte.


- ¿Pero si tuvo la sartén por el mango todo el tiempo?


- Es lo ideal. Si vendo a un jugador en un millón de dólares, me llevo el 10%.


- No está mal, ¿vive en paz entonces?


- No me quejo, porque he invertido lo que gané.


 
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