| 22 de Septiembre de 2004 | |||
|
|||
| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
|
A los nipones les gusta el jaleo más que comer arroz y arrasan con todo lo que pillan La "vida loca" se está llevando a los japoneses en Viña del Mar Carlos Brito Orellana
Y eso es harto que decir, porque encomendándose a "Santa Geisha" ya dejaron chiquititos a varios de nuestros talibanes de la noche, como el "Negro" Piñera y a Mauricio Pinilla. El primero en dar señales que nació chicharra para morir cantando fue el número uno de los nipones Takao Suzuki. Aprovechando que estaba más solo que cajero de peaje la noche del sábado, día en que llegó a la orbe viñamarina, el nipón se castigó con ácido etílico y quedó con las pepas como occidental de tanto agujonear minocas en un desfile de modelos que se realizó en una taquillera discoteca, cuyo nombre evoca a los temerarios aviadores nipones y que hizo sentir como en su "cacha" (hogar) al solitario carita de sushi. "La política de nuestra discoteca es no comentar nada de nuestros clientes, por mucho que hayan quedado pidiendo bis", dijo el product mánager del local en cuestión. Lo cierto es que Suzuki aprovechó de dormir la caña todo el domingo y cuando llegó el resto de sus compañeros al tiro les pasó el dato de lo afiebrada que es la noche en Viña del Mar. Y ahí está el resultado, los nipones se volvieron orates comprando vinachos, engullendo machas y choros por kilos y buscando algún datito para mover la gallina al ritmo del honorable "baile del pelito", como pa' no irse tan tristones con la boleta. Total lo comido y lo bailado no se los va a quitar nadie.
|
|