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Britney tuvo fogosa luna del miel
Con un kamasutra de bolsillo, con ganas interminables de hacer temblar el ring de cuatro perillas con volteretas, llaves de luchas y otras maromas, además de las tremendas ganas de llamar a la cigüeña, Britney Spears estuvo dos días encerrada con su nuevo marido, el bailarín Kevin Federline, en una habitación de lujo de un hotel de Los Ángeles.
Los tortolitos al registrarse, ordenaron expresamente que nadie les fuera a dar la lata y les cortaran la inspiración, pero no faltó el guardaespaldas que al escuchar ruidos extraños en la habitación fue a ver qué onda. El reto de Britney, que fue un rosario de xuxadas, todavía lo tiene tiritando.
La cigüeña
Uno de los deseos que expresó la potable cantante de 22 añitos, quien pisó el palito por segunda vez este 18 de septiembre, es su intención de quedar embarazada en la misma noche de bodas.
No muy felices con la declaración quedaron los caporales de su casa discográfica Sony, ya que prevén que esto puede ser el fin de la exitosa carrera de la cantante, ya que su marido tiene dos hijos, y la imagen de una intérprete que desea ser madre y ya es madrastra, no es muy atractivo para el mercado de Gringolandia.
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