De acuerdo a la investigación de la Universidad Academia Humanismo Cristiano, La violencia se ha convertido en pan de cada día en algunos establecimientos educacionales y los pingüinos ni se inmutan con tanta mocha.
Así lo revela una investigación hecha por la Universidad Academia Humanismo Cristiano, que entrevistó a cabros de entre 15 y 18 años, pertenecientes a liceos de San Joaquín, Lo Espejo y San Ramón. Ellos dijeron la dura acerca de lo peludo que se ha puesto ir a clases. Ser choro y andar armado es su manera de vivir la vida loca, porque juran de guata que mientras más malos mejor reputación van a tener entre sus pares. Ni se arrugaron cuando confesaron que tienen que ser choros para que no los pasen a llevar.
Según el estudio, los profes también son víctimas de tanta mala onda y del espíritu agresor que se respira hasta en los baños. Con impotencia reconocen que no se sienten preparados para enfrentar a un cabro que viene volao, o que le echa la choreada en medio de una prueba.
Para poder superar este círculo vicioso de garabatos, sobrenombres, amenazas y cortaplumas, el equipo investigador se la juega al proponer la instalación de una cultura escolar democrática, donde todos los cabros tengan voz y voto.