03 de Julio de 2005
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Los genitales en la infancia
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Los genitales en la infancia
Los adultos tienen una enorme responsabilidad en el control médico de los órganos sexuales de los niños, para evitar que presenten problemas a futuro.

Los menores deben informar a sus padres o familiares de las molestias que sientan después de recibir un golpe, caerse, sentir picazón o tener alguna herida en cualquier parte del cuerpo.



Cuidados
* Recién nacidos y pequeños deben ser atendidos con sumo cuidado, atendiendo los consejos pediátricos.

* Niños y niñas deben evitar los riesgos de golpes o caídas que afecten sus genitales.

* Los niños deben lavar bien su pene, echando el prepucio hacia atrás -suavemente-, a fin de un aseo más completo.

* En el caso de las pequeñas más gorditas, el aseo debe ser más prolijo, por cuanto -a veces- se les junta una especie de grasa en los pliegues externos de la vagina. Ahí, las madres deben abrir levemente y limpiar con motitas de algodón con algún lubricante o aceite, fabricado para guaguas. Se debe tratar que no se acumule ese tipo de grasa, porque toma mal olor cuando se descompone.

Desde temprana edad los menores deben comprender que los órganos son parte de su cuerpo y deben ser cuidados, tal como los ojos, oídos, brazos, etcétera.

Si a los pequeños se les traspasa la errónea información de que no se debe hablar de los genitales porque es algo "sucio", es posible que esa niña o niño sufra algún problema grave que pudo haberse controlado a tiempo con ayuda médica.

Es común que los hombres sufran golpes a los testículos, por sus juegos rudos, o las mujeres adquieran infecciones debido a que al sentarse en la tierra el calzón no alcanza a proteger debidamente su vagina.

Por lo mismo, un dolor prolongado del muchacho o una picazón de la niña requieren la consulta pediátrica correspondiente.

A esos mismos infantes hay que advertirles respecto de la privacidad del cuerpo en general. Vale decir, así como no deben permitir que nadie les meta un dedo en la oreja o en un ojo, tampoco pueden dejar que otras personas toquen sus genitales.

A la vez, lo más recomendable es que los pequeños (costumbre ya asumida por las educadoras de párvulas) llamen por su nombre a cada parte del cuerpo. Vale decir, los hombres tienen pene y testículos, así como las mujeres tienen vagina y pechos.

En esta fase es fundamental que los adultos den la confianza necesaria para que niños y niñas relaten sus éxitos, dificultades, aparentes fracasos, decepciones o planteen interrogantes, asumiendo que tienen personas que los escuchan.

LOS NIÑOS

"El niño, desde sus primeras semanas de vida, debe tener control médico completo, de tal manera que se puedan detectar a tiempo algunas dificultades que se le complicarán más adelante", expresa el doctor Ramiro Molina Cartes, gíneco-obstetra del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente, Cemera.

Añade el profesional que una malformación congénita frecuente es la fimosis, que es cuando el prepucio (cuerito que cubre el glande) se cierra demasiado y provoca la estrechez del orificio para que pase la orina, la que viene desde la vejiga a través de la uretra (que es como la cañería).

"Si eso ocurre, a la dificultad para orinar se suma una infección alrededor del pene, conocida como balanitis, o infecciones urinarias, las que en la etapa adulta pueden provocar -incluso- problemas para relacionarse sexualmente", explica Molina.

Agrega que, también, los adultos deben estar atentos a infecciones provocadas por el contacto con la tierra, ya que ellos se tiran al suelo, se arrastran o juegan en arenales y jardines, lo que lleva a posible contaminación de su zona genital externa, provocando irritaciones e infecciones.

Explica el facultativo que cuando el niño tiene paperas debe cumplir reposo absoluto, porque se produce una orquitis urviana, que corresponde a la inflamación del testículo, lo que hace necesario proteger el tejido del testículo.

En cuanto a los golpes, el doctor enfatiza que, "lo más frecuente es que se golpeen jugando en columpios o andando en bicicleta. Si el golpe es directo en un testículo, puede provocar su rotura o fractura. Por lo mismo, esa lesión hay que tratarla de inmediato, ya que habrá complicaciones en el momento y a futuro puede producir hasta infertilidad".

Un dolor sin ningún golpe puede ser provocado por una hernia o la torsión de un testículo (algo raro, pero que puede ocurrir).

En cuanto al mal olor, destaca que si no se trata de balanitis, es producto de un mal aseo. Ello, hace necesario que el hombre se lave bien las manos antes de tomarse los genitales para orinar, así como con posterioridad a esa acción o defecar.

El aseo debe realizarse con agua corriente y jabón. "Cuando son más grandes, deben evitar que se les acumule esmegma, que es una sustancia blanquecina que se acumula entre el glande y el prepucio, que fermenta y da mal olor porque es proteína", explica el profesional.

LAS NIÑAS

La matrona Ruth Meneses, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, expresa que, "los golpes en la zona genital pueden provocar ruptura de vasos o hematomas, lo que es un gran problema. También, en la pubertad, hay casos en que un golpe en la parte genital femenina puede romper el himen".

Añade que, "el hematoma es cuando se rompen los vasos sanguíneos pero que no salen hacia el exterior, aunque si es demasiado fuerte sale al exterior, sobre todo en la entrada de la vagina".

"Cuando se produce un golpe, independiente de su magnitud, las niñas y las adolescentes deben acudir al ginecólogo para que evalúe lo que pasa, sobre todo si hay sangramiento. Se debe constatar si hay algún desgarro, si se necesita suturar, si va a cicatrizar por sí sola, ver el grado de compromiso y si esa herida estará más expuesta a infecciones", expresa la profesional.

En cuanto a dolores sin motivo aparente, explica que "es difícil que los haya en los genitales externos, salvo que haya una causa previa. En todo caso, si llega a suceder, debe visitar al ginecólogo porque se podría detectar algún quiste o una infección".

Aclara que las niñas se pueden contagiar de algunas infecciones sin tener relaciones sexuales, por ejemplo cuando se da el abuso sexual en que un adulto toca los genitales de las menores,

 
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