La horma a su zapato, no por lo grandote, sino porque lo acompaña hasta cuando le da por rebotar sobre su cama elástica, encontró Checho Hirane en su mascota "Toto".
Se trata de un ejemplar de raza gran danés, aunque no puro, que haciendo honor a ello pesa más de 30 kilos de musculatura y carne. Y qué decir del tamaño, si con una pata que le ponga encima lo tira al suelo.
Según cuenta Checho, fue su hijo mayor el que engrupido con que era un gran danés auténtico lo compró y llevó a casa. Sin embargo, después se dieron cuenta que sólo alcanzaba para "medio danés" nomás, ya que no era ciento por ciento importado desde ese terruño, sino más bien con rasgos de mestizo. Como estaban tan encariñados terminó por ser un mero detalle en su vasto historial de puntos a favor. "Tsss, menos mal que es así porque si ya es gigante y come como en una guerra, imagínate", comenta.
Acostumbrado a los perritos, aunque este gigantón es el que más les ha durado (lleva siete años con su familia), Checho Hirane señala que pese a que no lo pueden meter al dormitorio como otros coludos que suelen echarse a los pies de la cama, sí es tremendamente fundido; casi el chiche del hogar.
"El 'Toto' es juguetón a rabiar, se sube al auto o mete sus manotas por la ventana y otras veces sale rajado detrás mío. También es el terror de los carteros", declara.
De pelaje dorado y aficionado al camping junto a su "amo oficial" (es decir, el hijo del artista) a tanto llega la buena onda entre el animal y el Checho -quien se quiebra con la primera sintonía que obtiene su programa en Radio Agricultura- jura que el can hasta se ríe con sus chistes. "Cuando yo salto en la cama elástica me acompaña y hasta pide la Antorcha", bromea, dando muestras de que la relación que tienen es incluso a prueba de los vaivenes de la fama. ¡Guau!