Al mejor estilo de los años ochenta, secundarios, pobladores y las clásicos metidos que apoyan las demandas de los estudiantes de enseñanza media, hicieron sonar las cacerolas tan fuertes que hasta el ministro Zilic quedó medio sordete.
La protesta en onda pacífica, que tuvo su apogeo en los tiempos que los chilenos se manifestaban en contra de la dictadura, comenzó cerca de las 19 horas y dejó a varios con las pailas pa' la corneta y la manos con tiritones de tanto pegarle a la olla, la sartén y la tetera de campo. ˇEscoba!.
En el Liceo Obispo Augusto Salinas (Loas), de Chago, los alumnos en toma agarraron los implementos de la cocina para participar en el cacerolazo.
Incluso uno de los adolescentes sacó una olla que tenía hasta tallarines pegados en el fondo para no quedar afuera de la ruidosa protesta.
La presidenta del centro de alumnos del Loas, María Alicia Ortiz, señaló "que mejor que protestar de forma pacífica".
Por su parte, el dirigente Sebastián Oteíza dijo que "el cacerolazo es una especie de darles un toque clásico a las movilizaciones". El azoteo de ollas se repitió en numerosos colegios y liceos, y fue reforzado con bocinazos.