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Sepa cómo enseñar a sus querubines a agarrarles el gustito a los números
Matemáticas no son un monstruo tenebroso bajo la cama
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(Foto: Copesa)
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Los peques tienen la necesidad espontánea de conocer e incursionar en el mundo que los rodea. Desde etapas tempranas, usan gradualmente sus capacidades para aprender jugando y, de esa forma, logran gatear, caminar, correr, coger y manipular objetos.
Además adquieren el lenguaje y otros aprendizajes que se obtienen a medida que evolucionan en distintos aspectos del desarrollo psicomotor, cognitivo, lingüístico y afectivo relacional.
El aprendizaje de las matemáticas no está ajeno a esta tendencia: El chiquiturri puede aprender en forma natural la noción de número, operaciones aritméticas y solución de problemas, y satisfacer la necesidad de aprender y jugar.
Papa
Profes y padres pueden ayudar para que el niño mantenga vigente y satisfecha esta necesidad. Para que esta ciencia no se transforme en una pesadilla, Alicia Jofré Pérez, sicopedagoga de la Universidad Andrés Bello, recomienda lo siguiente: Evite los ejercicios tediosos, mecánicos y sin significación, o que no están acorde con el nivel de desarrollo del pensamiento del nenuco. Eso, a la larga, va formando en el menor la idea de que el estudio es un sacrificio o que tiene pocas condiciones para las matemáticas.
Una buena medida para guiar al niño en el aprendizaje de las matemáticas es ejercitar la noción de número con semillas, fideos o fichas. Los de entre 6 y 7 años están más preparados para adentrarse en el mundo de los números.
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