Nunca se fue, aunque muchos ya lo daban cobrando el montepío en el INP. Todo lo contrario, Zinedine Zidane, es por estos momentos en Europa y posiblemente en todo el planetoide, el "fenómeno" de Alemania 2006.
En Francia, más de un millón de descendientes de Napoleón salieron a las calles pa' celebrar la victoria sobre el monstruo brasuca y elevar al calvito Zizou a lo más alto de la torre Eifel, esa mala copia de la Torre Entel que tienen en París.
A UN PELO. Tal como Robespierre, el flaco de pasamontañas que le regaló una sesión en la peluquería "Le Guillotín" al rey Luis XVI, Zidane le cortó las esperanzas a los monarcas del "jogo bonito". Y lo peor, con sus propias armas.
"Soberbio, extraordinario y mago", son los calificativos con que la prensa mundial lo premió. Y pensar que estaba a un pelo de jubilar.