Quién dijo que sólo en Chile se toman decisiones que dejan a todo el mundo marcando ocupado. Es que la Fifa, en una demostración que van a pelearle a la Anfp el trono del chambón del 2006, decidió darle dos fechas de castigo al teutón Torsten Frings, pero con la salvedad que sólo una la cumplirá en el presente Mundial, mientras que la otra sólo se sabe que se la mamará en 6 meses más.
Al tractor teutón, relojito vital en el esquema del "Polilla" Klinsmann, le cayó el ala fuerte de la ley, luego de verse envuelto en los cornetes que acabó la eliminación de Argentina a manos del anfitrión mundialero. Videos en mano, la sanción cayó como se esperaba, pero sorprendiendo porque en una de esas Frings alcanza a jugar una eventual final el próximo domingo.
La Bala pasá
Ni a Don Choco se le había ocurrido semejante luma con elástico. Pero según los que se dedican a cranear los suplicios chinos para los que se agilan en el Mundial en este caso primó que "existió una provocación previa del rival", así que todo se archivó temporalmente.
Por lo tanto, el comunicado de la Fifa establece que "el jugador puede participar de la final o en el cotejo por el tercer puesto, de acuerdo a cómo termine la semifinal". Para quedar con la bala pasá, por decir lo menos.
En todo caso, los germanurris igual se atravesaron con el dictamen, pues los muy buches querían que Frings saliera libre de polvo y paja. Como si no le hubiera pegado un puñete a Julio Cruz aquel día de furia.
"Estamos muy decepcionados", dijo con una cara de palo increíble Oliver Bierhoff, mánager de la Selección blanca.